El Reino Unido se resiste a aplicar el Derecho de Participación (Antiques Trade Gazette, 06/07/2010)



El mercado del Arte mueve en el Reino Unido más de 9.000 millones de euros anuales pero los expertos del sector temen un serio retroceso cuando los artistas reciban parte de los beneficios que genera la reventa de sus obras.
Se llama ‘Derecho de Participación’ y es una exigencia europea que ya aplican los demás países de la Unión. El Reino Unido obtuvo una moratoria hasta el año 2012 pero ahora se plantea prorrogarla hasta que se extienda al resto del planeta.
Y es que, según los especialistas consultados por Antiques Trade Gazette, la introducción de ese recargo en los precios de las obras que se revenden pone en peligro buena parte de los 60.000 empleos directos e indirectos que mantiene la industria del Arte.
Anthony Browne, presidente de la British Art Market Federation (BAMF) explica que Gran Bretaña será víctima de “una desventaja cuantitativa” frente a sus principales competidores: los Estados Unidos, Suiza y China.
El Derecho de Participación obliga a entregar al autor de una obra o a sus herederos una parte de las ganancias que se obtienen con la reventa de sus obras. Eso supone un sobreprecio que, obviamente, hace más competitivos a los mercados que no lo aplican.
Hasta ahora no hay estudios que cuantifiquen las consecuencias de la aplicación de ese derecho en las transacciones que se celebran en el resto de los países europeos que lo aplican desde 2006. Según los especialistas, sus resultados quedaron enmascarados por la burbuja que se produjo en el mercado artístico durante los últimos años.
Según los profesionales británicos, "el comercio transfronterizo es el factor que sustenta la posición dominante del Reino Unido" en el mercado del Arte, por lo que también es “el más vulnerables de Europa a la competencia de los mercados externos." Temen que los dueños de grandes colecciones que ahora acuden a Londres para liquidarlas se inclinen por Nueva York o Basilea a partir de 2012. "Los efectos de tal movimiento se dejarían sentir también en la mayoría de las empresas auxiliares, como proveedores de marcos y restauradores".
Lo que no evalúa el informe es el beneficio obtenido por el mercado británico durante los cuatro años en que sus competidores de París, Berlín o Madrid han venido aplicando el derecho de participación mientras que Londres se mantenía al margen.