Miguel Ángel o Leonardo: ¿Cuál de los dos fue más importante? (Business Daily, 05/04/2010)



La pregunta es retórica, obviamente, pero ayuda al lector a situarse frente al nuevo libro de Jonathan Jones, un crítico de Arte británico que se ha decidido a indagar en el duelo artístico que definió el Renacimiento.
Florencia se obsesionó con ese enfrentamiento, lo que creó “un ambiente altamente competitivo” que “ayudó a impulsar el Arte a niveles cada vez más altos”, como explica el autor del ensayo en una entrevista que publica el Business Daily. “Incluso cuando una carrera artística sufre daño, se puede estar impulsando otra igualmente importante.
Jonathan Jones, que ha sido miembro del jurado que concede el Premio Turner, reconoce que cambió de bando varias veces mientras estuvo escribiendo este libro, aunque “Leonardo gana en última instancia”.
Pero la historia del enfrentamiento fue mucho más compleja y no son pocas las voces que atribuyen la victoria a Miguel Ángel Buonarroti. Entre ellas, la de los funcionarios florentinos que impulsaron su carrera con encargos que acabarían abriéndole las puertas del mismísimo Vaticano. Mientras tanto, marginaban a Leonardo da Vinci, un artista cuya reputación se encontraba entonces en lo más alto. El maestro terminó por emigrar a la corte francesa, y eso terminó por afectar a la demanda de sus obras entre los coleccionistas italianos.
"Fueron dos genios incomparables”, explica Jones. “No cabe duda de que Miguel Ángel ganó la batalla en su momento, pero Leonardo vence desde el punto de vista de la Historia”. Se refiere a la importancia que se dio, a partir del siglo XIX, a los tratados artísticos y científicos de Leonardo da Vinci, traducidos entonces a la mayoría de las lenguas cultas.
‘Las batallas perdidas’ es el título que ha dado Jonathan Jones a un libro que utiliza dos grandes trabajos de cada uno de los artistas como metáfora del enfrentamiento de sus respectivos partidarios y detractores. Se refiere a ‘La batalla de Anghiari’ y ‘La batalla de Cascina’, dos frescos encargados por las autoridades de Florencia para el Palacio de Gobierno y que, desgraciadamente, se han perdido.