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Los manejos del mercado para apoyar a los propios artistas    (El País, 31/08/2010)
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Los manejos del mercado para apoyar a los propios artistas
Los precios del Arte contemporáneo no siempre se fijan de acuerdo con las leyes de la oferta y la demanda. Así lo pone de manifiesto un reportaje que publica Miguel Ángel García Vega en el diario El País.

"Los precios son absolutamente manipulables. El mercado, y no la trayectoria del artista, es quien manda. Puede ser un creador flojo, pero si tiene una galería potente, entonces sus precios serán altos", asegura el coleccionista Juan Bonet. "Hay muchos artistas cuyos precios no se corresponden con su currículo", dice a su vez Ana Campesino, otra coleccionista que teme que se pueda poner en peligro la carrera de los artistas jóvenes con precios excesivamente altos al comienzo de su trayectoria.

Pero lo más frecuente es que se impulsen los precios cuando se tiene una buena cantidad de obras de alguna firma de primera fila. Buen ejemplo de ello es Jose Mugrabi, apasionado por Andy Warhol, de quien posee unas 800 pinturas, lo que representa el 10 por ciento de su producción total. Ésa es una situación que "en cualquier otro mercado sería considerada monopolística y, por tanto, no se permitiría", afirma el empresario Marcos Martín Blanco, quen también cuenta con obras de este creador en su colección.

Mugrabi ha sido acusado de manipular el mercado cuando puja muy alto por trabajos menores de Andy Warhol, pero él argumenta que "defiende" la obra "de un artista al que ama", como la defienden sus galeristas (Larry Gagosian y Bruno Bichofberger).

El autor del reportaje se pregunta que dónde está el límite entre manipular y defender?, y refiere lo ocurrido con la célebre calavera de diamantes creada por Damien Hirst, adquirida por 60 millones de euros a través de un consorcio en el que participaban el propio autor y algunos de sus galeristas. ¿Se estaba defendiendo al artista o alterando sus precios?

Martín Blanco cree que "más parece lo segundo que lo primero", ya que “el mercado del Arte contemporáneo y sus precios deberían regirse por las reglas de la oferta y la demanda”, pero “la práctica demuestra que no siempre es así".

"La ilusión es pensar que el mercado de las subastas es el verdadero mercado”, explica a su vez Josh Baer, editor del boletín más reputado del mercado del Arte contemporáneo, The Baer Faxt. “Y es una ilusión porque resulta fácil manipularlo", ya que basta un selecto grupo de millonarios dispuestos a sostener los precios de un artista para que se altere el mercado.

María García Yelo, directora de Arte moderno y contemporáneo en la casa Christie´s, no está de acuerdo y cree que lo ocurrido con la calavera de Hirst está más cerca de una performance que de una subasta. García Yelo asegura que comportamientos de este estilo son la excepción, como la práctica, ya desterrada, de que la propia sala de subastas financiara las compras de sus clientes, algo que distorsionaba los precios.

También las galerías españolas “defienden” las valoraciones de sus artistas, ya que se consideran “responsables de toda su obra”. Soledad Lorenzo reconoce que “en ocasiones compramos sus trabajos cuando salen a subasta, ya que en ciertos casos lo hacen con precios gancho para atraer a los compradores".

Claro que los precios se regulan también a la baja a base de descuentos. "Hay que distinguir entre los precios oficiales que se publican y los reales”, explica el artista Daniel Canogar. “En estos momentos de crisis se están haciendo descuentos muy altos", aunque, "a pesar de todo, en España hay bastante transparencia en el mercado".

La fijación de los precios es de una trascendencia capital. Un estudio de la consultora Arts Economics muestra que el mercado del Arte en el Reino Unido es responsable de más de 60.000 puestos de trabajo directos y otros 66.000 indirectos. En 2009 se registraron 9.700 millones de euros en ventas, de las que el 40 por ciento procedieron del Arte moderno y contemporáneo. En total, generaron más de 1.075 millones de euros en impuestos. En España no existen datos oficiales, puesto que las galerías y las ferias de Arte no ofrecen cifras de sus ventas.