El IVA del 18 por ciento indigna a los galeristas españoles (Público, 01/07/2010)



España no considera el Arte una actividad comparable a la literatura o la música, que pagan entre el 4 y el 9 por ciento de IVA. Las ventas de las galerías llevan un recargo fiscal del 18 por ciento.
"La situación es indecente", sentencia José Martínez Calvo, presidente del Consorcio de Galerías Españolas. En declaraciones al diario Público, Martínez Calvo califica también de "agravio comparativo” el hecho de no poder beneficiarse del tipo especial de IVA para las industrias culturales.
El problema es que otros países europeos tienen tasas impositivas más bajas que España, “lo que hace que estemos perdiendo clientes y competitividad, porque los coleccionistas españoles prefieren comprar fuera y los extranjeros ni se lo plantean”.
Una realidad que corrobora Emilio Pi, que invierte unos 100.000 euros cada año en ampliar su colección. "No tiene sentido que no se considere a las artes plásticas una actividad cultural”, dice. “Los artistas ahora se comparten, y al que busco lo puedo encontrar aquí y en una galería de Londres, con un IVA mucho menor”. Norberto Doctor, de la galería Fúcares, pone un ejemplo esclarecedor cuando se refiere a las ferias de Arte: se puede dar el caso de que las obras de un mismo artista se vendan en un stand francés con el 5 por ciento y en otro español, con el 18.
Otra opción es saltarse el eslabón de la galería para comprar directamente al autor. Porque, como explica Emilio Pi, cuando el artista vende personalmente su trabajo, sólo se declara el 7 por ciento. "No tiene sentido aplicar un IVA al artista y otro a los galeristas y coleccionistas", añade indignado.
Desde el Consorcio de Galerías se pide al Ministerio de Cultura que medie ante el de Hacienda para que se las considere como parte de la industria cultural. Una aspiración que viene de lejos, prácticamente desde que se promulgó la actual legislación, en 1992.
"La situación económica es tan mala que lo más probable es que tengamos que cerrar nuestros espacios”, explica Martínez Calvo, que amenaza con reinventar el negocio con salas más pequeñas, suficientes para la venta, pero sin exposiciones. “No habrá acceso libre, y nos dedicaremos nada más que a vender".