Doris Salcedo: “El Arte es el contrapeso de la barbarie” (El Espectador, 11/05/2010)



Doris Salcedo considera “gratificante” el reconocimiento internacional, pero no ve posible trabajar fuera de Colombia. El Espectador la entrevistó nada más conocerse la noticia de la concesión del Premio Velázquez.
“Soy colombiana”, dice, y “trabajo abriendo espacios para el pensamiento y para lo poético desde acá, que se supone es el lugar propio de la barbarie”. Su afán es contar la Historia desde la perspectiva de los vencidos, porque “la Historia siempre la cuentan los triunfadores”, aunque no quiere hacerlo “en blanco y negro, porque ésta no es sólo la sociedad del horror, hay otras cosas, movimientos muy saludables, mucha gente trabajando y pensando”. Es por eso que piensa que “el Arte le hace contrapeso a la barbarie”.
Actualmente trabaja sobre un proyecto que habla de la desaparición de los seres humanos en fosas comunes. Se expondrá en Medellín, en 2011, y luego viajará a México, Suecia, Portugal y Reino Unido, para concluir su recorrido en São Paulo, dos años después.
La unanimidad y la homogeneidad le parecen “espantosas” y le aterra la excesiva popularidad, porque le parece algo “malsano, enfermizo, fanatismo”. En cambio “es maravilloso cuando las cosas se discuten. Hay gente que se relaciona con mi obra y otra no. Hay un espacio de libertad. En el Arte no necesitamos imponer nada”.
La más famosa de sus obras surgió del encargo realizado en 2007 por la Tate Modern de Londres: una grieta de 167 metros en el piso de su sala más grande. Doris Salcedo la hizo para recordar a los visitantes de uno de los museos más sofisticados de Europa que “esa modernidad que ellos construyen” se hace “sobre muchas vidas, y sobre el saqueo” del Tercer Mundo. La grieta siempre estuvo, pero “yo la evidencio, y es imborrable”, porque “somos parte integral de la modernidad, pero la parte negativa, no reconocida”.
Doris Salcedo reconoce una influencia muy fuerte de pensadores judíos como Walter Benjamín y Emmanuel Lévinas, que son “faros que guían mi trabajo”. También “la mirada política de Francisco de Goya, que es esencial”, y “la obsesión y el rigor de Paul Cézanne”. En cuanto al Premio Velázquez, encuentra “maravilloso” que la sitúe a la altura de grandes maestros como Antoni Tàpies, Juan Soriano, Cildo Meireles o Antoni Muntadas. “Es importante que haya artistas latinoamericanos abriendo esos espacios en condiciones de igualdad. Hemos sido educados bajo el canon de Occidente y, sin embargo, no somos reconocidos como parte de él, sino como el apéndice no deseado”.