Réalisme

El Realismo surge en la Francia de mediados del siglo XIX entre Romanticismo y Simbolismo. Una serie de acontecimientos históricos, sociales y económicos crean las circunstancias propicias para su aparición.
La conciencia de artistas y literatos comienza a removerse tras las dos revoluciones que habían tenido lugar en 1830 y 1848. En ellas la represión del gobierno fue tan brutal que libertades como la de reunión, prensa y expresión fueron suprimidas. Por otra parte el enorme desarrollo industrial provoca el empeoramiento de las condiciones tanto vitales como laborales de los obreros. Grandes masas de población se desplazan del campo a la ciudad para encontrarse con una situación deplorable.
El Realismo trata de reflejar de manera directa estas visicitudes de la vida contemporánea. Por eso rechazaron los temas que la pintura tradicional empleaba con asiduidad. Ya no hay lugar para la mitología, la historia o la religión. Las escenas idealizadas o sublimes dan paso al reflejo de la sociedad del momento. Se prima la claridad compositiva y temática.
Los antecedentes más inmediatos del Realismo se sitúan en la pintura de Millet. Sin embargo en su pintura de labores agrícolas no se encuentra todavía ni la crítica ni la reivindicación social posterior. Otro punto de referencia es la obra de Goya. Dada su amplitud de registro sirvió de inspiración al Romanticismo y también al Realismo. La sátira de sus imágenes, tan cercanas, iba a reflejarse en la obra de artistas como Daumier. Éste y Courbet son los máximos representantes del Realismo francés. En óleo, grabados, panfletos y periódicos clandestinos sus imágenes sufrían una persecución atroz por la mordacidad con que trataban las injusticias.
Pero la vida del Realismo no termina con el movimiento francés. Es una categoría artística que resurge de manera intermitente a lo largo de la Historia del Arte. También hace referencia a la menor o mayor veracidad con la que se representan los objetos externos al pintor.