Art Nouveau

A finales del siglo XIX el mundo del Arte aún está preso en movimientos de recuperación histórica. El Romanticismo y los diferentes Historicismos impiden un avance cualitativo del Arte Occidental. A esto hay que sumar la fealdad que la era industrial aporta con sus fábricas, objetos seriados y ambientes sucios. El Art Nouveau trata de luchar contra todo eso.
Revaloriza los procesos de producción artesanales reivindicando para ellos la posesión de valores como los de belleza y utilidad. En Inglaterra esta ideología viene cimentada por el movimiento de las Arts and Crafts y la obra de Morris y Ruskin.
Su carácter totalmente internacional hace que artistas de todos los países lo asuman como propio, presentando las oportunas variantes estilísticas en cada zona. Tanto la arquitectura como la obra gráfica, la ilustración y las Artes Decorativas encuentran en el Art Nouveau un estilo en el que trabajar. Si variadas son las parcelas de aplicación no lo son menos los motivos en los que se inspira. El principal está en la naturaleza. Árboles, lianas, flores y plantas de todo tipo sirven para crear con total libertad una arquitectura dinámica de enorme valor plástico. El mundo de los insectos, las plumas de aves como el pavo real, la mujer y la estilización de sus cabellos dan vida a objetos de una belleza refinada. Las curvas estilizadas responden al calificativo de coup de fouet (golpe de látigo) por su fuerza dinámica.
Jugendstil (Alemania), Stil Liberty (Italia), Modernismo (España), Sezessionstil (Austria) son sinónimos de la versión francesa más extendida de Art Nouveau. Dentro de sus filas hay artistas tan dispares como Gaudí, Horta, Hector Guimard, Klimt, Hoffmann y Mackmurdo. Durante las dos últimas décadas del siglo XIX y la primera del XX es el movimiento estrella de la Europa rica y elegante.