Realismo Socialista

Servir al estado, en este caso a los intereses del Partido Comunista, fue la principal función del Realismo socialista. Si a principios del siglo XX el panorama artístico ruso se mantiene cercano a las Vanguardias creando algunas propias como el Rayonismo y el Constructivismo, a partir de 1934 la situación cambia. Ese año tiene lugar el Congreso de la Unión de Escritores de la URSS que establece al Realismo socialista como único Arte legítimo. Abstracción e Informalismo se rechazaron plenamente.
El Realismo Socialista fue parte integrante del proyecto político stalinista. La exaltación del trabajo, del régimen y la solidaridad proletaria son aspectos que se desean subrayar.
La enorme longevidad del régimen comunista permite distinguir dos momentos fundamentales en la evolución del Realismo socialista. En un primer estadio se pliega a los intereses del régimen stalinista que crea un Arte académico, propagandístico e institucionalizado. Sin embargo aún podía apreciarse cierta influencia de movimientos externos. De esta forma, junto a artistas que practican este tipo de Realismo como Gerassinov, Ioganson y Brodski, también los hay que muestran influencia cubista, fauvista o postimpresionista.
Esta situación se deteriora a partir de los años treinta, más intensamente en la etapa correspondiente a Jdanov (1947-1956). El Arte no ajustado al Realismo Socialista da muestras de un cosmopolitismo e independencia que un régimen totalitarista no puede consentir.
El Realismo socialista tuvo una proyección internacional a través de los países dependientes del régimen soviético. En Francia e Italia se conoce como Arte de Partido tomando fuerza en artistas como Fougueron y Gutusso respectivamente.