Figuración Libre

La Figuración Libre reacciona contra movimientos intelectualizados como el Minimalismo y el Arte Conceptual. Se enmarca en un contexto de recuperación de la Figuración y elaboración plástica de la obra de Arte que tiene lugar en Europa y Estados Unidos.
El origen de este movimiento se sitúa en Francia. Su momento fundacional tiene lugar en la exposición que el crítico de Arte Bernard Lamarche-Vadel realizó en su apartamento el año 1981. Viollet, Alberola, Di Rosa, Blanchard, Blais, Boisrond, Maurige y Combas son sus principales representantes. Son obras que se caracterizan por el uso de colores planos e intensos. Los efectos visuales que producen se potenciaron mediante composiciones abigarradas y de gran formato. Muestran una amplia gama de soportes y materiales tales como esmaltes, telas metálicas, acrílico, óleo, etc. El mundo del cómic, el cine o los dibujos animados eran fuentes de inspiración. Su estilo es simple por voluntad propia. La ironía tuvo un peso específico importante en los temas que tratan. La recuperación de lo instintivo y marginal les acerca a planteamientos similares al Graffiti norteamericano.
Proclaman la total libertad de expresión desde una ideología anticultural y populista. La Libre Figuración francesa formó parte de un momento cultural, el de los años ochenta, en el que diferentes países europeos aportaron sus propias soluciones al retorno de la Figuración. Caso de la Transvanguardia italiana y el Neoexpresionismo alemán.