Arte Frío
La fuerte carga emocional que caracterizó al Informalismo europeo y al Expresionismo Abstracto dominante en Estados Unidos durante los años 60 propició la aparición de una nueva generación de artistas que propugnaba controlar el gesto sin renunciar por ello a la sensualidad y la lírica.
Como tantos otros que abrazaron los planteamientos de la Abstracción Postpictórica, los partidarios del Arte Frío (Cool Art) van de lo geométrico a lo orgánico a través de un lenguaje “no subjetivo” cuyas raíces se adentran en las corrientes más racionales de la pintura de entreguerras. Las masas cromáticas adquieren formas irregulares y el cuadro deja de ser un mero soporte donde se representa la realidad exterior para asumir su propia importancia en la medida en que se aleja de las pasiones del artista.