Purismo

El Purismo surge en el contexto de la estética de la máquina. Ésta atrae la atención de los artistas como ejemplo de efectividad y precisión. La pintura que surge de estas premisas no admite emotividad ni rasgos expresivos de ningún tipo. Por ello los colores se aplican de manera homogénea, sin dejar traslucir la pincelada. Por otra parte la forma debe adecuarse a la función (Funcionalismo). En la obra pictórica nada debía dejarse al azar, igual que en los engranajes de una máquina. De ahí que la geometría y la composición sean fundamentales. El resultado es una pintura fría y de escasas posibilidades creativas que acabó por no generar escuela a largo plazo y desaparecer.
La publicación en 1918 por parte de Ozenfant y Le Corbusier de Après le Cubisme en la revista LEsprit Nouveau inauguró la creación del nuevo movimiento. Ambos se muestran críticos con un Cubismo que ya no tiene claros sus objetivos y que se ha convertido en un Arte decorativo.
El mayor legado del movimiento purista y su funcionalismo es la obra arquitectónica de Le Corbusier. Otros autores destacados del movimiento son Bissiere, Léger, Auguste Herbin, Serge Charchoune, Otto Gustav Carlsund y Marcelle Cahn.