Expresionismo Abstracto

El Expresionismo Abstracto fue el primer gran movimiento artístico netamente americano. Estados Unidos ve como en los años cuarenta y cincuenta el centro artístico de vanguardia pasa de París a Nueva York. La influencia del Arte europeo sigue estando presente pero en mucha menor medida. El Expresionismo Abstracto mantuvo su hegemonía hasta los años sesenta, momento en el que diferentes corrientes reivindican la vuelta a la figuración e, incluso, la eliminación del componente subjetivo en el Arte.
Bajo esta denominación se incluye una gran variedad de individualidades artísticas. Su punto de contacto reside en la necesidad de expresar las inquietudes propias del pintor y dar protagonismo al proceso creativo. Éste se percibe en la pincelada y tratamiento del color.
La necesidad de espontaneidad les hace recurrir a métodos empleados por el movimiento surrealista, tales como el automatismo. Surgieron procedimientos como el dripping o chorreado que ayudaban a manifestar claramente la labor activa del pintor. La pintura se aplicó en gruesas capas que daban al cuadro un aspecto de relieve.
El Expresionismo Abstracto no es un movimiento homogéneo, siendo dos las corrientes principales que se pueden distinguir. El Action Painting o Pintura de Acción convierte el acto pictórico en un ritual catárquico del que Jackson Pollock y Willem de Kooning explotaron las máximas posibilidades. El Colour Field Painting o Pintura de Campos de Color centra su interés en investigar la interacción que el color ofrece en sus distintas combinaciones. Se trata de yuxtaponer planos cromáticos observando los efectos de profundidad y vibración que producen. Barnett Newman, Clifford Still y Mark Rothko dieron tres visiones diferentes partiendo de una base común.
El Expresionismo Abstracto dejó una profunda huella en el Arte estadounidense y aunque los sesenta marcan el comienzo del fin para el movimiento, nunca se olvidaron las aportaciones que sus artistas dejaron para la posteridad.