Escuela de Vallecas

La Escuela de Vallecas surge con ánimo de realizar una renovación en el Arte español tratando de evitar el polo magnético de la Vanguardia parisina. La fusión entre tradición y modernidad es su rasgo más característico y aporta a sus obras un carácter particular. Aunque las obras que produjeron están dentro de la órbita del Surrealismo y el Cubismo, su temática mira hacia el paisaje castellano vinculado a las imágenes que creó la Generación del 98. Gracias a su investigación la pintura de paisaje hispana sufre una profunda renovación.
El núcleo de esta primera Escuela de Vallecas está formado por Alberto Sánchez y Benjamín Palencia. Así, hacia 1927 inuguran la Escuela tras enamorarse del paisaje agreste que veían en los paseos hasta el entonces lejano pueblo de Vallecas. Posteriormente se unen a ellos otros artistas como Maruja Mallo, Luis Felipe Vivanco, Juan Manuel Caneja y Luis Castellanos. Su entorno mantuvo una estrecha relación con el ambiente vanguardista de la Residencia de Estudiantes. El estallido de la Guerra Civil hace que los componentes de la Escuela se dispersen y que ésta desaparezca.
Benjamín Palencia acogió pasado el conflicto bélico a una serie de jóvenes artistas que eran alumnos de Vázquez Díaz en la Escuela de Bellas Artes. De nuevo Vallecas y su entorno rural son protagonistas de la denominada Segunda Escuela vallecana. Junto a Palencia aparecen nombres como los de Alvaro Delgado, Francisco San José, Carlos Pascual de Lara y Luis Castellanos. Sin embargo la nueva experiencia no dura demasiado. Las condiciones socioeconómicas de la postguerra y las desavenencias con Palencia contribuyen a que el grupo se disgregue. Sólo San José permaneció junto al maestro.