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Esteban Vicente (1903-2001)
Turégano (Segovia)
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Color y lirismo son las dos características inconfundibles de la obra de Esteban Vicente, lo que le reportó un lugar de honor en lo que se denominó Primera Generación del Expresionismo Abstracto estadounidense. El uso de pigmentos brillantes que se distribuyen en estructuras de ligera geometría, y el logro de cierta profundidad marcan la diferencia con sus compañeros de escuela, aunque no consiguiera ser profeta en su propia tierra hasta la década de los 80.

Fue la escultura el campo artístico que eligió Vicente al ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en 1921. En la capital de España se puso en contacto con algunos de los principales representantes de la Generación del 27, como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez y Luis Buñuel. La poética de esos artistas se consolidaría en su propia obra bajo diferentes apariencias a lo largo de toda su carrera. En 1929 se trasladó a París, donde conoció a Max Ernst, Raoul Dufy y Pablo Picasso, y en 1936 emigró a los Estados Unidos para alejarse de la Guerra Civil española.

Esteban Vicente consiguió integrarse como ningún otro autor español lo había hecho antes en los ambientes artísticos neoyorquinos. Allí conoció a los protagonistas de la revolución abstracta y gente como Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem De Kooning o Franz Kline pasaron a formar parte de su círculo de amistades. La presencia del pintor español en exposiciones clave como ‘New Talents 1950’ y ‘9th Street’ (1951) confirman el lugar preponderante que ocupó en aquella primera generación del Expresionismo Abstracto, siendo su aportación más personal unos collages en los que cada fragmento de papel se comporta como la pintura, sin intentar destacar de la superficie del lienzo.

Ya en los años 70 su pintura se vuelve tremendamente ortogonal y se ve dominada por una composición que lo controla todo. A partir de los 80, Vicente alcanza su madurez plástica con unas composiciones cromáticas tremendamente líricas, con un cromatismo contrastado que crea la ilusión de una pintura liviana. Paralelamente desarrolla una importante labor docente en centros y universidades de todo el país.

La obra y trayectoria de Esteban Vicente han alcanzado un extraordinario reconocimiento internacional. Los principales museos de los Estados Unidos y España cuentan con algunos de sus mejores trabajos, como ocurre con el MoMA de Nueva York y el Reina Sofía en Madrid. También su ciudad natal, Segovia, le ha dedicado un museo que lleva su nombre, y que realiza una importante labor de apoyo a los jóvenes talentos, como él mismo quiso. Es allí también donde reposan sus cenizas desde que se produjo su fallecimiento en 1981.