Cy Twombly (1928-2011)
Lexington


Uno de los artistas estadounidenses más singulares del siglo XX, que desarrolló el grueso de su carrera en Europa, donde encontró las raíces de la cultura clásica que siempre inspiró sus creaciones. Autor de difícil clasificación, la mayor parte de su producción se adscribe a la corriente lírica del movimiento abstracto, aunque sus orígenes se encuentran en el Expresionismo Abstracto y en el dibujo automático de los surrealistas.
Cy Twombly estudió en Boston, Nueva York y Carolina del Norte, donde coincidió con su amigo Robert Rauschenberg en el Black Mountain College. Después viajaría con él a Roma, y allí decidió establecerse para siempre cuando aún no había cumplido los 30 años.
La obra de Twombly tiene una innegable influencia de las mitologías griega y latina, y de toda la gran literatura europea, desde Cátulo hasta Rilke. Es una Arte abierto a toda clase de interpretaciones, que alude a los placeres de la vida, a las condiciones de la naturaleza, a los elementos y al paso del tiempo. Lo suyo, más que describir, consistía en evocar, y él mismo explicó que trabajaba a base de oleadas, casi por impulsos, cosa que atribuía a su carácter impaciente.
Twombly prefirió siempre el lápiz a la pintura y, en el caso de esta última, elegía los acrílicos antes que el óleo, puesto que seca más rápido. Además, solía aplicar el color directamente del tubo y luego lo extendía con las manos. En algunas de sus obras más emotivas, como la serie dedicada a su esposa ya fallecida, superponía líneas sinuosas que parecen evocar la superficie del agua.
Los lienzos de Cy Twombly se cubren en muchos de los casos con garabatos, inscripciones, nombres de personajes mitológicos, citas fragmentarias de poemas clásicos y símbolos de una fuerte connotación sexual. Tal vez por eso, el Arte de Cy Twombly se ha comparado muchas veces con la cultura del Graffiti, aunque él mismo rechazara esa descripción al encontrar en las pintadas una agresividad de la que carece su propio trabajo.
Entre sus obras más importantes, las dos series de ‘Las Cuatro Estaciones’ que exhiben en sus respectivas sedes la Tate Modern de Londres y el MoMA de Nueva York. Cada una de esas series está compuesta por cuatro enormes lienzos que evocan los ritmos naturales de la muerte y resurrección en la naturaleza, reflejando así el interés de Twombly por la literatura clásica, la pintura y la música. Es significativo que Twombly comenzase a pintar esos lienzos en Bassano (Italia) con ocasión del festival del vino que se celebra cada otoño, lo que explica las referencias a Baco y al sátiro Sileno. Lo hizo cuando ya había sobrepasado los 70 años, la misma edad que tenía el francés Nicolas Poussin cuando pintó un ciclo homónimo de corte clásico.
No es de extrañar, por lo tanto, que museos de Arte antiguo como El Prado de Madrid y el Louvre de París hayan querido exponer sus obras. La pinacoteca más importante de Francia llegó a encargarle la decoración del techo de una de sus salas, donde Twombly pintó 350 metros cuadrados cuando acababa de cumplir los 82 años. Allí ha quedado para siempre un cielo muy azul en el que flotan planetas y nombres de escultores clásicos como Lisipo, Fidias, Mirón y Praxíteles.