Antonio Saura (1930-1998)
Huesca


La fuerza, el desgarro y la ironía hispanos tienen en Saura su mejor representante. La libertad e innovación de su obra encuentran los orígenes en su formación autodidacta.
Desde fines de los años cuarenta comenzó a colaborar con grupos de Vanguardia nacional como Tendencias 2 y Arte Fantástico. Sin embargo el omnipresente París es quien le abre las puertas a todo un mundo de tendencias. Miró, Man Ray y Ernest Tanguy influyeron en su obra. Del Surrealismo pasó a una pintura informalista de paleta restringida.
Uno de los hitos para la Vanguardia en España se produce cuando en 1957 funda el grupo El Paso junto a artistas de la talla de Canogar, Feito y Millares. Mantenían una estética próxima al Informalismo. Sin embargo su evolución no se detuvo aquí. Es de los primeros en emplear el lenguaje del Expresionismo Abstracto y, posteriormente, de la Figuración expresionista. En los años ochenta comienza a introducir el color rojo con un marcado carácter simbólico. Sus figuras, de trazos tremendamente distorsionados, abrían una nueva puerta hacia la expresión abstracta.
Lienzo, papel, vidriera, decorados teatrales. Nada escapa a su capacidad de trabajo y creación. Destaca su producción gráfica a la que se dedica durante diez años de manera ininterrumpida (1968 – 1978). Su obra gráfica es fresca, ágil, dinámica y satírica. No entiende de clases ni poderes. No se salva de la quema ni la iglesia.