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Manolo Quejido (1946)
Sevilla
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La idea es el motor que genera la obra de Quejido a pesar de las diferentes fases por la que pasa. Por ello sus producciones, con mayor fuerza en las primeras, se encuentran muy cercanas al Arte Conceptual. Sin embargo, Quejido no olvida el tratamiento de los materiales.

Nació en Sevilla y al comienzo de la década de los sesenta se traslada a Madrid. Aquí comenzaba su andadura pictórica. Se inició así la etapa denominada por él mismo La Dificultad (1960-1974). Es un momento de experimentación con los diferentes movimientos de Vanguardia del momento. Arte Conceptual, Informalismo, Arte Pop y Arte generado por ordenador. En 1967 funda con Herminio Molero e Ignacio López de Riaño la Cooperativa de Producción Artística y Artesana. Esta agrupación sigue la estela de grupos como Equipo 57 en la que se apuesta por un trabajo común y una producción plástica que reflexione sobre la función social del Arte. Dentro de lo conceptual concibe una serie de obras mixtas entre pintura y poesía.

Quejido también participa de las actividades del Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas organizado por la Universidad Complutense en el que se integran grandes artistas como Yturralde, Sevilla o Asins... De allí parte su interés por el ordenador como herramienta de trabajo.

Entre 1974 y 1993 se abre el período conocido como La Pintura. En él se hace una reivindicación de la actividad pictórica como tal. La tradición de la pintura europea desde el Renacimiento hasta el siglo XX sufre la revisión del pintor en su estudio. Tras esta etapa de reclusión intelectual y física, Quejido se vuelve a conectar con la realidad circundante para iniciar su tercer momento creativo; La Resistencia (1993-2005). Toda la reflexión anterior le conduce en los noventa hacia la Abstracción. En estas series introduce el papel de periódico y el acrílico mediante veladuras de color. Pero su lenguaje se enriquece debido a la reflexión sobre valores que rodean al Arte y que sobrepasan los límites de la obra plástica. Características de este momento son sus series “Sin”. “Sin nombre” o “Sin consumar” reflexionan sobre temas contemporáneos como la fiebre consumista.