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Jorge Oteiza (1908-2003)
Orio (Guipúzcoa)
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La vida de Jorge Oteiza es parte ineludible de la escultura de Vanguardia en el panorama artístico español del siglo XX pues fue pionero en el campo de la Abstracción escultórica. Sin embargo su obra no se ciñe exclusívamente a la producción plástica. La faceta teórica de Oteiza adquiere un papel relevante para generaciones posteriores de escultores a través de escritos como “Quosque tandem! y tantos otros. Sus reflexiones a propósito del vacío, las artes o la identidad vasca forman un bagaje teórico excepcional en un artista. Su teoría y obra sirvió de inspiración a grupos que trataron de renovar el Arte español tras el fin abrupto que supuso la Guerra Civil para la Vanguardia. Éste es el caso de Equipo 57.

A pesar de haber iniciado los estudios de Arquitectura, los abandonó para inscribirse en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Entre 1935 y 1948 reside en Hispanoamérica, alternando la actividad expositiva con la docencia en la Escuela Nacional de Cerámica Bogotá. Finalmente regresó a España en 1948.

La evolución de su obra puede dividirse en tres partes. La primera, que comprende desde 1930 hasta 1950, fue un momento de reflexión teórica que le permite buscar las justificaciones para su objetivo experimental. Entre 1950 y 1957 se produce la puesta en práctica del proceso experimental en sí mismo para llegar a las conclusiones definitivas entre 1957 y 1959. Si en sus comienzos Oteiza parte de una escultura que se inspira en el primitivismo, la producción posterior le acerca a formas más orgánicas en las que el hueco era el elemento expresivo que contiene el volumen. El ejemplo más llamativo de esta línea de trabajo se desarrolla plenamente en el Friso de los Apóstoles de la Basílica de Aránzazu. Aunque posteriormente se iba a alejar de aspectos simbólicos y emotivos, las oquedades de los cuerpos en el Apostolario hacen referencia al hombre que se vacía de sí mismo para darse a los demás. También a formas orgánicas naturales como la erosión de la piedra por los elementos.

Sin embargo, a finales de la década de los cincuenta su línea de investigación entronca con los planteamientos del Constructivismo ruso de principios de siglo. En este momento entra en juego el segundo concepto del hueco en Oteiza: aquél que adquiere entidad en detrimento del volumen que queda reducido a restos. “Variante ovoide de la desocupación de la esfera” (1958), “Desocupación no cúbica del espacio” y sus famosas “Cajas metafísicas” son el producto de tales investigaciones.

Su papel indiscutible en el Arte Contemporáneo nacional queda confirmado mediante la Medalla de Oro de las Bellas Artes otorgada por el Ministerio de Cultura en 1985 y el Premio Príncipe de Asturias en 1989. Con la muerte de Jorge Oteiza en 2003 se cierra uno de los episodios más importantes de la Vanguardia española.