Jasper Johns (1930)
Augusta


Banderas, números, dianas, objetos adheridos al cuadro, líneas que se cruzan e interpenetran. Todos estos motivos y muchos más forman parte del imaginario de uno de los fundadores del Pop Art en Estados Unidos. Si bien los inicios plásticos de Johns son un tanto oscuros, es cierto que su obra comienza a formarse a partir de los años cincuenta para consagrarse en los sesenta. Pero su producción no queda restringida a Estados Unidos, certámenes como la Bienal de Venecia de 1964 le abrieron las puertas de Europa.
Johns se traslada a Nueva York en 1949 desde Carolina del sur inscribiéndose en una escuela de Arte comercial. Regresa a los EEUU en 1952 tras un paréntesis en el que se incorporó a filas en el ejército destinándole a Japón. No es hasta dos años después cuando se produce un acontecimiento crucial en su vida. Conoce al también pintor Robert Rauchemberg. Ambos realizaron juntos su andadura artística en un proceso de mutua influencia. Además de Rauchemberg otros personajes del mundo de la cultura tomarían parte de su trayectoria profesional. A finales de la década de los cincuenta interviene en decorados y escenografías para los happenings de Alan Kaprow. El coreógrafo Merce Cunningaham también contó con su trabajo escenográfico. Todo ello gracias a la intervención de John Cage.
El pistoletazo de salida de la producción más característica de Johns se produjo en 1955 cuando realiza su primera bandera americana. Para obtener las calidades matéricas recupera la antiquísima técnica de la encáustica, en la que los pigmentos se mezclan en cera caliente. Pero su evolución plástica continúa imparable. Ya en 1958 incorpora objetos tridimensionales al lienzo. En Johns tales objetos se interrelacionan en la tela dentro de unos valores plenamente pictóricos, a través del contraste entre texturas y colores. Es el momento también en el que realiza sus primeros vaciados en bronce de objetos de la vida cotidiana.
Hacia la década de los setenta se observa un giro en la producción del artista. Sus elementos característicos desaparecían para dar paso a una serie de piezas en las que Johns se adentraba en el mundo de la Abstracción. Si en un primer momento sus lienzos se articulan mediante una serie de líneas que forman una especie de muro, en 1972 ven la luz los crosshatchings. Sobre grandes superficies el espectador puede observar el entrecruzamiento y superposición de trazos que recuerdan a la trama y urdimbre ampliadas de un tejido. De alguna manera Johns se acerca a la generación anterior de pintores incluidos en el Expresionismo Abstracto, principalmente a la figura de Pollock.
Con los ochenta Johns recupera las imágenes y, en definitiva, la figuración que le ha convertido en uno de los artistas imprescindibles del Arte Contemporáneo.