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Francisco Cuadrado (1939)
Sevilla
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Crónica y denuncia social. Defensor de los derechos de un sector de la sociedad andaluza marginado. Carne de prisión por enfrentarse al Régimen opresor que estaba destrozando a las gentes de España.

Abandona los estudios de pintura al discrepar del sistema académico vigente. El Realismo social es el lenguaje expresivo que elige para el desarrollo de su obra. Fue miembro del grupo Estampa Popular, Grupo Sevilla de Grabadores en su ciudad natal. Tiene como compañeros a Cortijo y Cristóbal.
Entre 1967 y 1972 se dedicó al grabado sobre linóleo. En esta época es juzgado y encarcelado otra vez. Elige como temática central el campesinado andaluz. Es un mundo poblado de seres dolientes, vapuleados y explotados por el patrón y la represión institucional. Lo individual se transforma en arquetipo. A través de la exaltación sentimental transmite el sufrimiento de la gente humilde.

En España se producen grandes cambios de carácter económico y social. El campo mira hacia la ciudad en busca de trabajo y pan. El campo se despuebla para convertir las afueras de la urbe en centros de hacinamiento, enfermedad y hambre.

A partir de 1978 dedica todos sus esfuerzos a transmitir su mensaje social. Con la llegada de nuevos aires al país se inicia un cambio en su obra. Revisa el Realismo social para dar un giro hacia un Realismo de corte intimista propio de Andalucía. Rincones y macetas de patios andaluces pueblan sus últimas obras. Dan una cara más amable de la realidad aunque no menos crítica en otros aspectos.

Francisco Cuadrado es uno de los mejores cronistas del sufrimiento y el dolor de los olvidados.