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Zush (1946)
Barcelona
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El bien y el mal. Cultura y naturaleza. Genialidad o esquizofrenia. La vida y obra de Albert Porta siempre estuvieron influidas por dualidades complejas que han hecho de él uno de los artistas más singulares del siglo XX. Ajeno a cualquier clase de imposición, su mundo creativo es fruto de una imaginación desbordante que se vio potenciada por un entorno hostil, lo que devino en el nacimiento de un mundo inventado.

Fue en 1968 cuando Albert Porta comenzó a identificarse como Zush. De esa manera lo llamaban otros enfermos del Hospital Psiquiátrico de Barcelona donde estaba internado. El Pop Art era entonces la base de unas composiciones llenas de imágenes fragmentadas que aluden al desmembramiento como metáfora de la vida. Durante esos años reivindica la libertad creadora como arma contra la uniformidad y se afianza en él la identificación total entre Arte y vida. Un ojo que todo lo ve pasa a ser el símbolo del país imaginario en el que decide vivir y para el que crea una moneda propia, sellos de correos y una bandera que hoy se disputan los coleccionistas.

Sus obras de esa etapa están llenas de seres imaginarios que interactúan con los objetos cotidianos en composiciones con un fuerte componente mágico. Zush indaga en todo lo que le rodea para plasmarlo sobre el papel con colores muy vivos, puntos y caligrafías de extraordinaria belleza.

Ya en los años 70 aparece en sus trabajos el componente depurativo que aporta a todos sus miembros el movimiento Dau al Set. Se inspira en obras maestras del Románico o el Antiguo Oriente. Su interés por la anatomía le lleva a representar a toda clase de seres en aparente vivisección con sus órganos interconectados mediante una compleja red de nervios. También reflexiona sobre la relación entre Arte y tecnología, lo que desembocaría años más tarde en su renacimiento como artista bajo el nombre de Evru.

A partir de los años 90, Evru trata de ser artista, científico y místico, y compone la mayoría de sus obras mediante programas informáticos. Incorpora la música en lo que denomina ‘Spinmu’, fusión de los términos “script”, “Pintura” y “Música”. Defiende el alejamiento del creador de una escena en la que deben ser el espectador y la obra quienes se relacionen sin protagonismo por su parte. Para superar las barreras entre ciencia y humanismo crea una pieza interactiva que denomina ‘PsicoManualDigital’ con la que pretende mostrar “el universo evrugo” que representa “el territorio individual, mental y físico que tenemos todos”. Se trata de ver “cómo son los cuerpos por dentro, cómo se habla, cómo se traduce y cómo se pinta dentro de mi Estado”.

En 2001 decide responder para siempre al nombre de Evru y crea una página web (www.evru.org) que supone la consagración cibernética de su eterna búsqueda de la independencia unipersonal. Sea Evru o Zush, Albert Porta se ha convertido en una de las personalidades más excepcionales del Arte del ultimo siglo, como pudo comprobarse en la gran retrospectiva que le dedicó en 2009 la Fundación Suñol de Barcelona. Sus extravagantes creaciones gozan de interés creciente en las salas de subastas mientras que museos tan importantes como el Reina Sofía o el MACBA de Barcelona exhiben en sus colecciones algunas de las mejores.