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José Vela Zanetti (1913-1999)
Milagros (Burgos)
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El pintor burgalés domina una técnica que en España nunca ha tenido gran predicamento: la pintura mural. Campesinos, indígenas, monjes, apóstoles... el ser humano, en definitiva, se convierte en protagonista de sus monumentales composiciones. En ellas no sólo se reivindica el trabajo de los humildes sino también la importancia de valores que dignifican al hombre. La temática histórica y religiosa completa el espectro de su producción. Una línea potente delimita los planos con seguridad y maestría llegando a crear una impresión de majestuosidad multiplicada por el color. Con todo, la producción de Zanetti no se limita a la pintura mural ya que cerámica, grabado y pintura sobre lienzo también dieron forma a su necesidad de expresión.

Un entorno familiar propicio permitió que Vela Zanetti desarrollara sus dotes para el Arte. Conoce a Manuel Bartolomé Cossío quien confía en sus capacidades plásticas y le da a conocer la pintura mural. La Diputación Foral de León le concede una beca para viajar a Italia tras su primera exposición en 1931. El final de la Guerra Civil española le obliga a marchar al exilio como a muchos artistas republicanos.

En 1939 llega a la República Dominicana iniciando su verdadera carrera como muralista. Desarrolla a la par que una labor práctica otra docente en la Escuela de Bellas Artes de Santo Domingo que él mismo junto a otros exiliados pone en marcha. El Primer Centenario de la República favorece su actividad muralística recibiendo en 1944 un encargo para el Consejo Administrativo y el Palacio de Justicia, unos murales para la Universidad de Santo Domingo en 1945 y la cúpula de la iglesia de la localidad de San Cristobal en 1948. Pero además de la República Dominicana visita Colombia, Puerto Rico, Estados Unidos y Méjico, donde pasa una temporada durante la segunda mitad de la década de los cincuenta. Allí traba amistad con el también muralista Rufino Tamayo. La estancia mejicana deja una huella importante del estilo de los muralistas del país. Los años cincuenta ven la inauguración de una de las intervenciones más importantes de Vela Zanetti: el mural ‘La lucha del Hombre por la paz’ (1953) para la sede de la ONU en Nueva York. Su programa iconográfico trata sobre la condena del racismo y la necesidad del trabajo conjunto sobre el que levantar las bases de la nueva humanidad.

El prestigio internacional del pintor burgalés es indiscutible. Su obra se encuentra distribuida por diferentes países liberoamericanos, Estados Unidos y España. También los diferentes reconocimientos que recibe dan muestra de su importancia. En 1985 entra a formar parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y en 1998 se le nombra Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Un año antes se pone en marcha la Fundación que lleva su nombre. El Centro Cultural de la Villa en Madrid organiza en 2001 una impresionante retrospectiva de la obra de Zanetti tras su muerte en 1999.