Antón Patiño (1957)
Monforte de Lemos (Lugo)


La pintura de este artista nacido en Lugo es una de las más importantes contribuciones a la renovación del panorama plástico gallego. La figuración tradicional arraigada en el regionalismo no tiene cabida en unas piezas en las que color y signo acaparan todo el significado. La obra de Patiño no es homogénea y pasa de un Expresionismo de fuerte contenido conceptual a una Abstracción de la que afloran grafismos y objetos dispuestos con un orden intrínseco determinado. Tampoco es ajeno a la influencia que la geografía ejerce sobre sus mundos interiores. El océano y su presencia terrible y cercana encuentran su propio lugar en las superficies pictóricas de Patiño.
La formación artística de Antón Patiño tiene lugar en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, ciudad que elige como residencia. Su carrera profesional sufre un giro vertiginoso a partir de la primera exposición que organiza en la Galería Ceibe de La Coruña en 1974. A partir de ese momento la actividad expositiva de Patiño se multiplica tanto en España como fuera de ella. Alemania, Portugal o diferentes países de Latinoamérica acogen su producción con total entusiasmo.
En 1980 contribuye en la creación del Grupo Atlántica. En él se dan cita algunos de los principales nombres que participan en la renovación de la plástica gallega. Menchu Lamas, Guillermo Monroy y Ángel Huete desarrollan junto a él las nuevas tendencias pictóricas que en la década de los ochenta van a reaccionar frente a planteamientos minimalistas y conceptuales anteriores. Es el triunfo de la pintura en todo su esplendor.
La pintura de Patiño refleja en cierto modo un mundo interior que no es otra cosa que la realidad filtrada a través de la memoria del artista. Colores y objetos responden a unos significados privados, íntimos aunque, en ocasiones, respondan a un imaginario común. Las amplias zonas cromáticas teñidas de azul y negro traen a la mente de Patiño la inmensidad del océano y la catástrofe del petróleo vertido en él. De esas masas primigenias emergen objetos inusuales en cuanto a su función; sillas que actúan a modo de notas sobre un pentagrama, figuras que cruzan el lienzo como si se tratara de una senda definida...
La obra de Patiño se ha consolidado cada vez más con el paso de los años. Desde 1984 participa en importantes ferias de Arte como Arco y ha recibido premios como la Medalla de Honor de Pintura en la I Bienal de Fenosa.