Menchu Lamas (1954)
Vigo (Pontevedra)


Los universos pictóricos de la artista gallega recogen reminiscencias de culturas ancestrales combinadas con una forma de hacer que debe mucho a las Vanguardias históricas del siglo XX. Grandes formatos, colores brillantes y un imaginario iconográfico que recupera aspectos contenidos en la memoria colectiva universal han contribuido ha modernizar las artes plásticas gallegas. Atrás queda el regionalismo amanerado y obsoleto que Menchu Lamas encontró en los inicios de su proyección artística.
La formación de Lamas no procede de la Escuela de Bellas Artes sino del Diseño Gráfico. Siempre estuvo ligada a colectivos vanguardistas tanto plásticos como poéticos. Así en la segunda mitad de los setenta se le puede encontrar dentro del Colectivo da Imaxe junto Jorge Agra, Carlos Barride y Antón Patiño. Poco después se relaciona con el grupo poético Rompente. La presentación pública de la pintura de Lamas se produce en la muestra colectiva que en 1976 tiene lugar en la Plaza de la Princesa de Vigo. Sin embargo la integración en el colectivo de artistas gallegos conocido como Atlántica es lo que impulsa su carrera definitivamente. Junto a Antón Patiño, Ángel Huete y Guillermo Monroy expuso en Bayona el mismo año de la fundación del grupo, 1980. Tratan de renovar la plástica gallega haciendo una figuración de tipo expresionista en la que los objetos representados no son más que una excusa para indagar sobre el color, la composición y la interrelación que se produce entre los diferentes elementos que componen un cuadro.
En los ochenta el reconocimiento de Menchu Lamas comienza a ser importante. En 1982 tiene lugar su primera individual madrileña en la galería Buades en la que establece las constantes de su obra; grandes formatos, colores vibrantes, iconografías esencializadas de tipo ancestral y valor de la textura. Da un giro a su pintura en la segunda mitad de la década de los ochenta tras participar en varias exposiciones colectivas y exponer en el extranjero. Los objetos representados se simplifican hasta que sólo quedan formas geométricas simples. Incluso se puede apreciar cierta influencia de la pintura estadounidense de los Campos de Color en la manera de distribuir espacialmente los fondos y en la aplicación de sucesivas capas de pigmento.
Pero Menchu Lamas no se detiene y los noventa abren una nueva etapa creativa. Se produce un retorno a una figuración más próxima a la realidad aunque sólo quede del objeto su sombra silueteada. El fondo adquiere un nuevo protagonismo empleando para su elaboración técnicas como el estarcido y el aerógrafo. Poco a poco nuevos derroteros llevan a Lamas a una pintura cercana a las concepciones simultaneístas del matrimonio Delaunay. Formas circulares que provocan una inestabilidad visual en el cuadro se apoderan de su producción.
Menchu Lamas es desde hace tiempo uno de los valores mas importantes de la pintura española actual. El MACBA, la Fundación La Caixa y el Museo de Arte Contemporáneo madrileño acogen parte de su obra.