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Peter Doig (1959)
Edimburgo
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Pocos artistas como Peter Doig han contado en vida con el título de pintor más cotizado de su país. Si además se trata de Gran Bretaña, estaremos ante uno de los valores más sólidos del mercado mundial del Arte.

La pintura de Doig no responde a esquemas conceptuales ni a soportes de última generación. Él es el paladín del retorno a la Pintura con mayúsculas, pero no es un paisajista tradicional, sino un creador de imágenes oníricas. A Doig le fascinan las aguas estancadas, casi pútridas, en las que suele representar alguna canoa flotando. Su obra desprende una sensación de nostalgia que alude a un mundo inexistente y sus escenas de lagos y paisajes nevados han sido pintadas siempre en el estudio.

Nacido en Escocia, Doig pasó los primeros años de su infancia en la isla caribeña de Trinidad Después viajó a Canadá, donde cursó la primera enseñanza, regresando al Reino Unido en los años 80 para estudiar Arte en la Escuela de Wimbledon, en la Saint Martin’s de Londres y en la de Chelsea. Sus primeros cuadros se caracterizan por una paleta oscura y pastosa que da lugar a una atmósfera inquietante, pero el colorido de sus obras se fue aclarando con el paso de los años y terminó adquiriendo cualidades abstractas, casi fantasmagóricas. Si en su primera época recuerda a Schiele y a Klimt, las obras de una posterior etapa en la que vuelve al Caribe evocan la pintura de Gauguin en Tahití, aunque sus intenciones fueran muy diferentes.

Doig es un artista intuitivo y -paradójicamente- muy reflexivo también. Dedica varios meses a la elaboración de cada una de sus obras, no tanto por la ejecución de la pintura misma como por su concepción y estudio previos. Su Arte es una síntesis de influencias y estilos. De la imaginerí¬a popular y de la fantasía. De lo autobiográfico y lo inventado. Él mismo ha dicho que extrae sensaciones de sus recuerdos, lo que denomina “Abstracción de la memoria”.

Las obras de Peter Doig se encuentran ya en las más importantes colecciones públicas y privadas, como la del Centro Pompidou de París y el MoMa de Nueva York. En 2002 regresó a vivir en la isla de Trinidad y desde 2005 comparte sus conocimientos en la Academia de Arte de Dusseldorf. La Tate Britain Gallery de Londres le ha dedicado una gran retrospectiva a principios de 2008.