Antonio Berni (1905-1981)
Rosario


Nacido en el seno de una familia de origen italiano, Antonio Berni fue un pintor y grabador muy influido por la época convulsa que le tocó vivir. Sus obras se caracterizan por el fuerte contenido social y por una galería de personajes representativos de las clases más débiles.
Su primera exposición tuvo lugar en su ciudad natal cuando el artista tenía sólo 15 años. A los 18 obtuvo un resonado éxito en Buenos Aires, donde la crítica acogió con entusiasmo sus paisajes de una excelente factura impresionista. En 1925, el Jockey Club de Rosario le concede una beca para estudiar en Europa y se instala en París, donde entraría en contacto con la pintura metafísica y el Surrealismo. Allí conoce también a escritores, cineastas, políticos y filósofos de diferentes países con los que asiste a las importantes transformaciones que se viven en la entonces capital del mundo tras la Primera Guerra Mundial. La Revolución Soviética, el psicoanálisis, las nuevas teorías científicas... Fueron cinco años trepidantes en los que el artista viajó también por España, Italia, Bélgica y Holanda, lo que le permitió conocer todos los grandes museos y las obras maestras de la Historia del Arte. Durante esos años, Berni se adhiere a las tesis del marxismo y asume el compromiso de reflejar en sus cuadros la realidad de un mundo injusto para el ser humano. La pintura sería para él a partir de entonces una manera de hacer reflexionar a sus contemporáneos sobre esa realidad para tratar de transformar la realidad.
En 1930, Berni regresa a la Argentina junto con su esposa, la artista francesa Paule Cazenave. Pinta, expone y participa en los salones de Bellas Artes durante los años difíciles que siguieron a la gran recesión de 1929 y al golpe militar que derrocó en Argentina al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Antonio Berni mantiene a duras penas la economía familiar trabajando como empleado municipal mientras que las manifestaciones y las huelgas se suceden en las calles. Su pintura evoluciona hacia los grandes formatos en los que multitudes de obreros y campesinos toman el protagonismo en descripciones extremadamente realistas que se basan en fotografías anteriores. Es el fruto del contacto con la técnica del Muralismo que adopta como propia tras conocer al mexicano David Alfaro Siqueiros en 1933.
Antonio Berni se traslada a la capital en 1936, donde imparte clases en la Escuela Preparatoria de Bellas Artes a la vez que realiza numerosas exposiciones dentro y fuera del país. En 1941, una beca de la Comisión Nacional de Cultura le permitió viajar por buena parte de los países americanos y en 1944 fundó en Buenos Aires el primer Taller de Arte Mural junto a Spilimbergo, Castagnino, Urruchúa y Colmeiro. Con ellos realizaría algunas de sus obras más espectaculares de esa época, como la cúpula de las Galerías Pacífico y los murales del Teatro del Pueblo y la Sociedad Hebraica Argentina.
Berni se divorció de su primera esposa en 1950 y ese mismo año se casó con Nélida Gerino. Sus obras adquieren a partir de entonces un carácter mucho más dramático y expresionista. Posteriormente su obra se orientó hacia el Expresionismo para desembocar finalmente en una especie de síntesis entre el Pop Art y el Realismo Social, aunque su obra no perdió en ninguna de esas etapas el carácter crítico y la vocación de narrar la vida real. Todos sus trabajos son de una gran riqueza plástica y una fantasía desbordante que descubre su inicial influencia surrealista. Utilizó a materiales como trapos, trozos de metal, zapatos y botones junto con fotografías para elaborar brillantes collages de texturas matéricas en su ciclo de Juanito Laguna y Ramona Montiel, dos personajes que le sirvieron durante casi 20 años para reflejar la durísima vida que llevaba el proletariado en los barrios marginales. De esa manera transformó el Arte que siempre se había considerado un mundo superior y exclusivo en algo cercano y popular.
Después de 60 años de carrera, Antonio Berni se convirtió en uno de los más grandes artistas de toda América con su pintura de observación y crítica de la realidad. Desde su fallecimiento, las escasas obras de este autor que salen al mercado alcanzan cifras altísimas en las subastas internacionales y todos los grandes museos de Arte contemporáneo cuentan con alguna de ellas en sus colecciones.