Ignacio Yraola (1928-1987)
Barcelona


La vida del pintor nacido en Barcelona está marcada por el viaje. Madrid, San Sebastián, Segovia, Münich, París e Italia son los diferentes escenarios por los que transcurre su experiencia personal y profesional. Ese dinamismo parece transmitirse también a la variedad de actividades que desarrolla. La vocación definitiva de Yraola es la pintura y la expresión plástica en la más amplia de sus acepciones, por ello no desecha campos como el de la ilustración de revistas, la confección de vitrales, el diseño de escenografías teatrales y la redistribución de espacios arquitectónicos.
La formación de Ignacio Yraola comienza en la Facultad de Derecho de Deusto aunque el desarrollo de la misma se extiende por Santiago de Compostela y Valladolid hasta su asentamiento en Madrid en 1949. En la capital simultanea los estudios de Derecho con las Ciencias Exactas aunque su vena artística no deja de aflorar. Ese mismo año el dibujante Enrique Henares organiza un concurso de dibujo y pintura humorísticos al que se presentó con tres obras firmadas con diferentes nombres. El tema del certamen era ‘El caballo’ e Yraola se hizo con el primer premio bajo el pseudónimo de ´Yraoloya´.
En la década de los 50, la idea de dedicarse exclusivamente a la pintura se apodera de él con fuerza. Su actividad plástica se vuelve febril a partir de 1965 en campos como el dibujo, la cartelería y hasta la decoración de algún local de espectáculos. Ya en los 60, colabora intensamente con el grupo Zaj, cuyas actividades y conciertos encontraron acomodo en sus primeras exposiciones individuales. También en estos años aborda proyectos de decoración integral para universidades como las de Zamora, Cáceres, Valencia y La Coruña, una actividad que continuaría hasta su muerte en virtud de numerosos encargos de instituciones públicas y privadas.
Las creaciones de Ignacio Yraola integran perfectamente Abstracción y Figuración. El artista prefiere sustraerse al Informalismo dominante en los años 60, aunque encuentre caminos comunes en alguna ocasión. Su conexión con la realidad le lleva a experimentar con las tres dimensiones en estructuras que se aproximan a las de Lucio Muñoz y el Assemblage. La fantasía y sentido del humor que siempre le caracterizaron dieron a luz una producción de extraordinaria brillantez que no cesa de reafirmar su excepticismo ante las manifestaciones de la Cultura oficial.
Numerosos museos y colecciones públicas se han hecho con sus obras, como el de Arte Contemporáneo de Madrid, el de Granada o el Instituto Panameño de Arte.