Hernando Viñes (1904-1993)
París


“Un artista sin concesiones, auténtico, de una honradez total”. Así lo definió Alain Gobin, admirador sin límites de su estilo irrepetible.
Nacido en París, en el seno de una familia acomodada, era hijo de un ingeniero catalán y nieto de Marco Aurelio Soto, que fue presidente de la República de Honduras. Desde muy temprana edad tuvo acceso a los círculos más elitistas de la cultura internacional, siendo el propio Pablo Picasso quien le aconsejó dedicarse a la pintura después de ver algunos de sus dibujos.
Con 12 años se traslada con su familia a Madrid y así descubre a los grandes maestros del Museo del Prado. Tres años después regresa a París, donde estudia primero con Maurice Denis y Georges Desvallieres en la Academia de Arte Sacro y después con André Lhote y Gino Severini.
Viñes investigó en todas las corrientes de Vanguardia. Entre 1921 y 1925, su obra está claramente marcada por el influjo cubista y a partir de 1927 se siente atraído por el Surrealismo Poético. Para entonces ya había expuesto con la mayoría de los grandes maestros de su tiempo, como Picasso, Bores, Beaudin, o Roger. Su amistad con los autores de la Generación del 27 se traduce en numerosas colaboraciones artísticas, entre las que sobresale el diseño de los decorados y vestuario para ‘El Retablo de Maese Pedro’ de Manuel Falla.
En la obra de Hernando Viñes destacan la forma y el color en composiciones siempre dotadas de una musicalidad que termina imponiéndose al dibujo. Hay en ellas una fuerte espiritualidad, fruto de la inquietud por el ambiente que le rodea, desde los paisajes y bodegones hasta sus muy celebrados interiores.
Su personalidad angustiada le llevó a abandonar la pintura en varias ocasiones, aunque siempre terminaba por regresar a ella. Su definitiva retirada no se produjo hasta 1988, por motivos de salud. Su obra ha sido objeto desde entonces de recurrentes revisiones, con retrospectivas y homenajes como los de la galería Barbizon de París o la Residencia de Estudiantes de Madrid.
La pintura de Viñes se encuentra en las mejores colecciones del mundo, como las del Museo Reina Sofía de Madrid y el de Arte Moderno de la Villa de París.