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Eduardo Úrculo (1938-2003)
Vizcaya
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Deseo, olvido, reminiscencias de un tiempo pasado que acentúa el desarraigo del hombre. Los objetos son protagonistas cargados de una penetrante fuerza simbólica. Los rostros individuales carecen de importancia, el objetivo debe ser sublimar los sentimientos. La mujer cobra un protagonismo fundamental pues se convierte en Diosa de la fertilidad, en un ser sensual y sexual en todo su esplendor. La fuerza de su cuerpo reside en partes concretas que se exaltan hasta el paroxismo. Pechos, vientres, muslos, glúteos componen sinfonías de carnalidad. Deseo que se satisface a si mismo.

Úrculo se rebeló contra el franquismo y su ideología castradora apoyada por la doctrina católica. Muchas de las exposiciones y catálogos de Úrculo sufrieron la persecución de la nueva Inquisición del siglo XX que no concibe al ser humano como un ente sexual.

La figura masculina se centra en la imagen del eterno viajero. Ser sin tierra ni arraigo que vaga por el mundo sin saber hacia donde se dirige. No hay rostro, no hay definición. Los objetos que abandona forman los bodegones actualizados de sombreros, abrigos y maletas que Úrculo sitúa de forma que puedan contar su historia de soledades infinitas. No podía faltar en su temática la fascinación por la ciudad, hábitat del hombre, escenario en el que se desarrollan las vicisitudes del día a día. Nueva York se convierte en su musa de cemento y vidrio.

El Expresionismo de carácter oscuro made in Spain, la Abstracción y el Surrealismo alternaron en su producción hasta mediados de los sesenta. Madrid, Oviedo y París vieron desarrollarse la personalidad artística de Úrculo siendo en la última donde consigue ampliar sus conocimientos sobre técnicas artísticas. Ilustrador, pintor, escultor, escenógrafo su estilo conoce un cambio brusco de rumbo tras pasar una temporada en Ibiza. El Norte de Europa le deja en herencia la influencia del Pop.

La muerte de Úrculo en 2003 pone fin a la intensa actividad de un artista que poco antes de fallecer había vuelto a tomar el Cubismo para reinterpretarlo.