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Gustavo Torner (1925)
Cuenca
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El camino del Arte no era la senda vital que Gustavo Torner tenía que recorrer en un principio. La Naturaleza iba a ser el medio en el que desarrollaría su labor profesional. De alguna manera así fue porque toda la obra de Torner tiene como protagonista a la Naturaleza y al que es su epicentro: el ser humano. La evolución de su pintura parte de la figuración para convertirse en abstracta en la década de los sesenta. Junto a sus inseparables Rueda y Zóbel participa en el llamado Grupo de Cuenca, responsables de la fundación del Museo de Arte Abstracto Español de la capital castellano-manchega. Torner aportó aires vanguardistas a una plástica que debía liberarse del corsé academicista impuesto por la Dictadura.

La formación de Torner es la de ingeniero técnico forestal. El hecho de que en 1946 ya ejerciera esta profesión le acerca a dos de las constantes que se aprecian en toda su obra. Por un lado el apego a la Naturaleza y por otro una habilidad innata para el dibujo que emplea para una serie de imágenes botánicas incluidas en ‘Flora forestal de España’. Pero no es la única vertiente artística que va a determinar el futuro de Torner. Los viajes que le llevan a Italia y Francia así como su amistad con Saura le acercan cada vez más a experimentar con la pintura. A mediados de los cincuenta hace su primera obra abstracta en la que se pueden adivinar las características del Informalismo que iba a dominar el panorama artístico español de los sesenta. Torner pone el énfasis en las capacidades expresivas de los materiales, tendencia que radicaliza al introducir sustancias no tradicionales en la pintura. Tierra, madera, nylon, metal, plástico y cartón aparecen con mayor asiduidad en sus pinturas a medida que avanzan los sesenta.

La escultura es la otra gran pasión de este artista inquieto. En 1965 hace su primera tentativa con un monumento conmemorativo para el VI Congreso Mundial Forestal. Gracias a su formación el espacio y el vacío se resuelven con total satisfacción. A pesar de la envergadura del monumento parece no ocupar, se vuelve ligero como el aire. La escultura se vuelve la principal preocupación durante los años setenta. En ella mantiene la preocupación por las capacidades expresivas de los materiales a través de sus texturas.

Tapices, figurines para teatro y ópera, Obra gráfica, ilustración de textos literarios, diseño de espacios expositivos, vidrieras...nada detiene la enorme capacidad creativa de este pintor intelectual que se cuestiona problemas tan humanos como el papel del hombre en el mundo.

El papel fundamental de Torner en el Arte contemporáneo español está fuera de toda duda. En 1993 fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y en 2005 crea en Cuenca el Espacio Torner aprovechando la antigua Iglesia de San Pablo.