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Santiago Sierra (1966)
Madrid
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Uno de los artistas españoles con mayor proyección en el extranjero, que reflexiona y hace reflexionar sobre la explotación de unos seres humanos por otros, y sobre la exclusión de las personas en función de las diferentes estructuras del poder.

Su lenguaje plástico y los asuntos que elige como objeto de su actividad artística están siempre al otro lado de la línea que limita lo políticamente correcto. Por eso, la polémica acompaña siempre sus exposiciones, que a nadie dejan indiferentes.

Eso es lo que ocurrió con su ya famosa intervención en la Bienal de Venecia de 2003, cuando dio instrucciones para no dejar pasar al Pabellón de España a nadie que no pudiera acreditar la nacionalidad de ese país. Se trataba de hacer sentir a los visitantes la misma sensación que atrapa a quienes ven frustrada su intención de entrar en un país desarrollado desde otro del Tercer Mundo.

No menor fue el alcance de ‘Los Penetrados’, un trabajo en video que permite contemplar a docenas de hombres negros que sodomizan a varones y mujeres blancos sobre mantas pulcramente alineadas sobre el suelo de un pabellón deportivo. Ninguna cadena de TV dejó de referirse a él cuando se estrenó en la galería de Helga de Alvear.

La clave de su extensa y prolífica carrera es que su obra “tiene un contenido social y político constante", y es "actual e inmediata”, como ha dicho Joaquín García Martín, que vende su obra en Madrid. Las performances y esculturas que luego devienen en videos y fotografías tienen un aroma setentero que llega a estremecer, como ‘245 metros cúbicos’, un montaje sobre cámaras de gas diseñado para una sinagoga del oeste de Alemania.

En Caracas fue muy celebrada en 2007 su exposición con fotografías de 30 personas que habían sido clasificadas en grupos según su poder adquisitivo. La tituló: ‘Estudio económico de la piel de los caraqueños’. Siete años antes había hecho posar a 10 cubanos que recibieron otros tantos billetes de 20 pesos por masturbarse ante su cámara.

Santiago Sierra ha conectado los tubos de escape de varios automóviles para canalizar sus emisiones fuera de la galería donde se exponían, y ha enterrado a campesinos italianos por los pies. Sus múltiples compromisos le obligan a dar la vuelta al mundo varias veces cada año, salvo cuando se encierra en Madrid para montar otro video. Lo último que tiene entre manos es ‘No, Global Tour’, una grabación que se basa en su performance de ARCO 2010.

El Ministerio de Cultura español lo distinguió este mismo año con el Premio Nacional de las Artes Plásticas, que rechazó horas después para evitar que se "instrumentalice” su prestigio en beneficio de “un Estado que participa en guerras dementes, alineado con un imperio criminal”, y que “dona alegremente a la banca el dinero común”. Sierra envió una carta a la ministra del ramo en la que renunciaba al galardón y a los 30.000 euros con que está dotado, para denunciar “el desmontaje del Estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local".