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Juan Muñoz (1953-2001)
Madrid
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Una de las voces más brillantes que surgieron en la España de los años 80, aunque su obra se viera con más naturalidad en las galerías de Nueva York y Londres que en las de su propio país.

Juan Muñoz era un artista de una excepcional integridad y honestidad consigo mismo. Su potencia creadora y un espíritu crítico que ejercía con plena libertad lo convirtieron en uno de los creadores más relevantes de su tiempo en el campo de la escultura y la instalación. Él mismo se catalogaba como “un mago que engaña al público con realidades ficticias", lo que le hacía absolutamente diferente de todos los artistas de su generación.

Muñoz inició estudios de arquitectura en Madrid, aunque los interrumpió enseguida para irse a estudiar Arte en Londres y Nueva York. En esas dos ciudades vivió algunas de las etapas más fértiles de su corta carrera y terminó por consolidarse como uno de los escultores más influyentes del último tercio del siglo XX.

Sus primeras obras se construyeron a base de escaleras, balcones y pasamanos que no conducían a ninguna parte. Después vendrían sus famosos "suelos ópticos", inspirados en una tradición que él manipuló para desdibujar los límites del espacio y el tiempo. Pero fueron las instalaciones integradas por multitud de figuras humanas las que le hicieron definitivamente famoso. El espectador se siente invitado a relacionarse con ellas y a continuación sufre la sensación de aislamiento y desasosiego que tanto preocupaba al artista.

Juan Muñoz tenía una mentalidad cosmopolita y un fino sentido del humor, características siempre reconocibles en su trabajo. También el cuestionamiento de la realidad, del que son el mejor ejemplo los hombrecillos de rasgos orientales que solía exponer en grupo como paradójica denuncia de la soledad de sus contemporáneos.

El primer reconocimiento oficial en su país de nacimiento no se produjo hasta 1992, cuando el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) le dedicó una gran exposición en solitario. En el año 2000 recibió también el Premio Nacional de las Artes Plásticas, un año después de que lo ganara su esposa, la también escultora Cristina Iglesias.

Juan Muñoz murió con sólo 48 años, cuando estaba a punto de inaugurarse en Washington una retrospectiva que viajaría después a Los Ángeles y Chicago. Con él se fue una de las voces más críticas del Arte español del siglo XX, aunque dejara tras de sí una impecable trayectoria centrada siempre en la reflexión sobre la figura humana en el contexto espacial. Su trabajo dio paso a un nuevo orden de comunicación entre los objetos mediante insólitas imágenes que remiten a la crisis del hombre y su representación.

La Tate Modern Gallery de Londres, para la que elaboró uno de sus más espectaculares proyectos, le dedicó a principios de 2008 una gran retrospectiva que tuvo su continuidad en el Museo Guggenheim Bilbao. De allí viajó hasta Oporto, para exhibirse después en Madrid, la ciudad que lo vio nacer, aunque no lo descubriera como artista hasta mucho después que lo hicieron en el extranjero.