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Francisco Mateos (1894-1976)
Sevilla
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La mirada de Francisco Mateos no tiene piedad. El Expresionismo es el lenguaje que utiliza para dar rienda suelta a la ironía, la crítica, la sátira y el esperpento de la realidad española. El universo que reproduce se deforma e intensifica gracias al color, desde el más duro hasta el más estridente.

La formación de Mateos se amplía gracias a una beca que recibe en 1921, lo que le permite recorrer diferentes países europeos como Francia, Bélgica y Alemania. En esta última conoció de primera mano el Expresionismo norteño. No sólo los artistas alemanes le dejan huella. Junto al Expresionismo duro del mundo germano asimila la ironía de un pintor como Ensor que llega a conocer en Bruselas.

A finales de la década de los veinte regresa a España. En 1930 comienza a mostrar su talante comprometido de izquierdas colaborando en periódicos como ‘La Tierra’ y ‘El socialista’. Durante la Guerra Civil colaboró en las actividades propagandísticas de la República y llegó a exponer su obra en el Pabellón de España de la Exposición Universal de París del año treinta y siete. Finalizada la contienda tuvo que refugiarse en el exilio.

La actividad expositiva de Francisco Mateos volvió a activarse de inmediato a su regreso a España en 1948. Así, tanto el museo de Arte Moderno como las galerías Layetanas recogen sendas exposiciones del artista.

La obra de Mateos se asimila a un escenario vivo por el que van desfilando los diferentes engendros y horrores de una sociedad caduca. Es la danza de la vida vista a través del filtro sarcástico del artista. Muere en Madrid el año 1976.