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Abraham Lacalle (1962)
Almería
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Uno de lo máximos representantes de la pintura española del siglo XXI, tan ligada a la literatura, disciplina que él también cultiva. Lacalle es el pintor de la ironía, los colores suntuosos y las situaciones extremas. Formas y pigmentos se amontonan en sus cuadros para sobredimensionar la figuración.

Abraham Lacalle inició su carrera en Sevilla a finales de los 80 aunque no fue hasta 1994 cuando se abre camino en Madrid gracias a una beca de la Casa de Velázquez. En 2001 participa en ‘Propios y Extraños’, una exposición colectiva que la Marlborough celebró en la capital de España y un año después exponía ya en solitario en la misma sala. A partir de entonces se convierte en un pintor de la Casa y sus obras viajan en repetidas ocasiones a Nueva York, Mónaco y otras capitales con la firma norteamericana. En 2005, el Museo Reina Sofía de Madrid le dedica una gran exposición en la que sus metáforas de la relación entre el hombre y su entorno son aclamadas por la crítica.

Lacalle es un pintor bronco y abiertamente hostil a lo académico. Su trazo repleto de recursos técnicos ahonda en el Yo como en una enfermedad del alma y sus formas -figurativas o abstractas- se llenan de cuadrículas y espirales que traen reminiscencias cubistas y neoplasticistas.

Abraham Lacalle odia la banalidad y se refiere a la pintura como a “un iceberg del que sólo vemos una novena parte.” A menudo reflexiona sobre lugares que son como “contenedores maternales” o “refugios de protección” y para ello pinta espacios que son como celdas o islas. Los hombres se vuelven isleños y el mar que los aísla se compone de factores humanos. Algo que Peter Sloterdijk denominó ‘Islas Antropógenas’.

Su obra se exhibe en grandes colecciones como la del Reina Sofía de Madrid, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla), Fundación Banco Santander, Colección Caixa de Pensiones, (Barcelona) y Fundación Coca-Cola.