Joan Hernández Pijuán (1931-2005)
Barcelona


Joan Hernández Pijuán es una figura clave del panorama artístico del siglo XX. Fundador del Grupo Sílex, su visión de la plástica resulta inconfundible en composiciones de planos uniformes sobre los que dibuja retículas, figuras zigzagueantes o elementos del paisaje como nubes y montañas. Una estricta gama de negros, grises y verdes completa las señas de identidad de un autor que, con sus bellas imágenes sin horizonte, reinterpreta la realidad sin abdicar de sus raíces abstractas.
París marca el inicio del recorrido creativo de Hernández Pijuán. Allí entró en contacto con el Informalismo dominante de los años 50 aunque sus primeras creaciones estuvieran más próximas a un expresionismo de corte figurativo. A partir de entonces, su paleta se fue reduciendo a la vez que enfatizaba el contraste cromático hasta desembocar en un lenguaje de sencillez más aparente que real. Se aproxima así al paisajista que terminaría siendo, un paisajista que se esfuerza en crear sensación de paisaje, antes que imágenes.
Joan Hernández Pijuán se convierte en un maestro absoluto a mediados de los años 70, cuando la influencia del Land Art, del Support-surface y de artistas como Mark Rothko abren paso a un creador que mantendría ya hasta su muerte una sólida personalidad propia. Quien comenzó siendo un pintor eminentemente intuitivo desemboca en la composición de tipo espacial. El objeto pasa a ser mera referencia del poder del espacio y la pincelada desaparece en aras de la pureza.
La obra de Hernández Pijuán está representada en colecciones tan importantes como la del Guggenheim Museum de Nueva York, la National Gallery of Canada o el Museo Reina Sofía de Madrid. Allí se conservan para siempre sus pinturas llenas de sensualidad, fruto del análisis de lo tangible. Hernández Pijuán sólo quería pintar lo que miraba, tocaba y vivía para no caer en la elucubración mental, algo a lo que era absolutamente refractario.