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Keith Haring (1958-1990)
Pensilvania
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Keith Haring es el símbolo por excelencia de la cultura graffitera de los años ochenta. Su escenario, Nueva York. Dibujos con rotulador y tiza, graffitis en el metro, performance, ropa... el artista de Pensilvania acapara casi todas las facetas del mundo artístico y comercial. Consiguió hacerse una reputación fuera de los circuitos tradicionales de exposición tras sus detenciones por pintar en el metro de Nueva York. Niños, platillos volantes, animales, escenas de contenido sexual, pirámides, televisiones... son iconos que toma del mundo que le rodea, de su propia simbología interior. El sexo, la homosexualidad, la muerte y la vida fueron temas que le obsesionaban. El SIDA marca la orientación de su obra.

La vocación de Haring por el dibujo aparece en la infancia. En la Yvy School of Art de Pittsburg desarrolla una pasión creativa que completa en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York entre 1978 y 1979.

En la década de los ochenta su Arte se orienta hacia el mundo del Graffiti. El lienzo, el suburbano de la ciudad de los rascacielos. Con rotuladores o con tiza sobre paneles de anuncio negros ejecutó una serie de historietas que provocan su detención policial. Nace el mito Haring. Sus soportes no se reducen a los mencionados. Camisetas, vasos, vaciados de escayola, fibra de vidrio y lienzo amplían la variedad de su producción. Incluso el muro de Berlín le sirvió como superficie pictórica en 1986.

Las influencias de Haring son tan variopintas como sus materiales. El Arte Aborigen, el Maya, el Africano, el Azteca, la obra de Warhol, Alechinsky y Tobey se funden en un producto personal. Unas simples siluetas, definidas mediante gruesos trazos negros, son el producto estrella de la factoría Haring.

Pero no todo era negocio. En 1989 crea una fundación con su nombre para remediar los problemas sociales. También la lucha contra el SIDA y el apoyo a sus enfermos surge en obras como ´Silencio= Muerte´ de 1989 o la personificación del virus fatídico en la imagen de un espermatozoide demoníaco. El Arte fue la única vía de escape para su pulsión sexual.

El SIDA gana la batalla en 1990 llevándose a una de las personalidades más emblemáticas de finales del siglo XX, provocador pero también tímido e inseguro.