Lucian Freud (1922)
Berlín


Pintor británico de origen alemán, hijo de un arquitecto y nieto del creador del psicoanálisis, Lucian Freud emigró al Reino Unido junto con toda su familia en 1932, huyendo de la corriente antisemita que se apoderaba de su país de origen.
Su pintura se compone casi exclusivamente de retratos en los que desnuda al modelo con voluptuosidad. Son casi siempre sus amigos o amantes y los pinta con deliberada lentitud, siempre del natural, para captar sus instintos mientras posan. Freud ha dicho al respecto que quiere que su pintura ejerza “idéntico efecto que la carne”.
Aunque en su juventud muestra una indudable influencia del Surrealismo, su evolución se dirige hacia una figuración próxima a los planteamientos de Otto Dix y Oscar Kokoschka en la Nueva Objetividad, aunque no lograría su lenguaje más genuino hasta que afianzó la relación con Auerbach y Bacon, pintores con los que integra la denominada Escuela de Londres.
Fue Francis Bacon quien le animó a sumergirse en la materia pictórica con absoluta libertad de las exigencias del dibujo. Sus pinceladas se volvieron rudas y angulosas, sin que ello supusiera traicionar su gusto por el detalle. La obra de Freud es íntima, desgarrada, desoladora. Los cuerpos flácidos de sus modelos perturban al espectador con una intensidad autobiográfica que casi siempre está lejos de cualquier intención sexual. Él mismo no se retrató desnudo hasta pasados los 70 años.
Sus exposiciones en la galería Marlborough le han dado un éxito arrollador que no para de crecer desde la gran retrospectiva que recorrió Washington, París, Londres y Berlín durante los años 80. Sus obras pulverizan records de cotización en cada nueva subasta y nadie discute que Lucian Freud es hoy, por derecho propio, una de las más grandes figuras del Arte contemporáneo.