Nacho Criado (1943-2010)
Mengíbar


Pionero del Arte Conceptual, Nacho Criado fue uno de los artistas más representativos del Arte español de finales del siglo XX. Desde la escultura hasta la performance, pasando por la fotografía, el cine y la instalación, su obra es rica, compleja, elegante y poética. Nunca fue un artista de taller, ni de galería, por lo que se mantuvo hasta el fin de sus días al margen del mercado.
"El Arte es aquello que por su propia complejidad va más allá del comportamiento y las explicaciones lógicas”, solía decir. Su intención era realizar un trabajo siempre diferente al de los demás, no por su originalidad, sino “por la conciencia, diferente de por sí”. Toda su carrera estuvo ligada a la modernidad más absoluta, por lo que nunca fue comprendida por quienes no sabían mirar más allá de las convenciones.
Admirador de Duchamp y Rothko, su trabajo se dirigía hacia la ampliación y liberación del lenguaje desde el más profundo conocimiento de la obra de maestros de anteriores generaciones, como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida o Julio González.
Nacho Criado estudió arquitectura en Madrid y Ciencias Sociales en Barcelona, realizando su primera exposición individual en 1970, que quiso convertir en un homenaje a Mark Rothko. Es por ello que fue considerado inmediatamente como un precursor del Minimalismo en España, calificativo con el que nunca estuvo de acuerdo.
Hasta entonces se había centrado en el reduccionismo formal y en la investigación del comportamiento de los materiales, además de aspectos procesales y espaciales que le llevaron a trabajar con metales oxidados y maderas devoradas por las termitas. De ahí que se le haya relacionado también con el Arte Povera.
A partir de los años 70 explora los caminos del Land Art y el Conceptualismo, interesarse por la identidad, la condición híbrida de la práctica artística y el uso del tiempo como un material más de sus creaciones. De ahí su interpretación de sensaciones como la urgencia a través de la caída de la ceniza de un cigarrillo, o de la reiteración de un sonido.
Criado fue, sobre todo, un artista preocupado por la esencia de las cosas, siempre tras la huella del acontecimiento y más interesado en el proceso que en el producto. Sus mejores obras minimalistas de los años 60 y 70 se encuentran en la colección del Reina Sofía de Madrid, aunque otros importantes museos cuentan también con creaciones de todas sus etapas artísticas.
En 1977 representó a España en la Bienal de Venecia y en 1992 contribuyó igualmente a la fama internacional de su país con la participación en la Exposición Universal de Sevilla. Fue merecedor del Premio Pablo Picasso, el Mariano Benlliure y la Medalla de Oro de las Bellas Artes, recibiendo también el Premio Nacional de las Artes Plásticas en 2009.
Antes que de la imaginación o la intuición, el arte de Criado es el de la inteligencia. Como dijo en su día un reputado crítico de Arte contemporáneo, se trata de un “perfecto antídoto contra la pedantería”.