Antoni Clavé (1913-2005)
Barcelona


Antoni Clavé inicia su andadura con apenas 13 años en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Allí recibe clases de pintura y escultura de maestros de la talla de José Mongrell y Ángel Ferrant. Grabado, ilustración publicitaria y cartelismo serían desde entonces el centro de una actividad artística que se vio interrumpida en España con el fin de la Guerra Civil.
Su exilio en París le permite entablar una estrecha amistad con Pablo Picasso, lo que se traduce enseguida en cambios radicales de estilo. Partiendo de un realismo de carácter intimista realiza incursiones sucesivas en el Expresionismo y el Cubismo, aunque finalmente evolucionaría hacia la Abstracción, un ámbito del que Picasso siempre estuvo ausente.
Clavé concibe el lenguaje abstracto como un soporte simbólico de arraigo surrealista. Se interesa especialmente por las texturas, lo que le lleva a experimentar con toda clase de soportes y materiales. A partir de los años 60, en un contexto en el que triunfan los planteamientos informalistas, su paleta evoluciona hacia una extrema austeridad a la vez que traspasa todos los límites entre géneros artísticos. Sus pinturas sobre tapiz, esculturas de plomo y ensamblajes con materiales de desecho destacan con fuerza en un ambiente de creciente avidez por la innovación y a partir de los años 70 todos los grandes museos del mundo entienden que sus colecciones no están completas si falta Antoni Clavé.
Hablamos, sin duda, de una de las más destacadas figuras de la Vanguardia española y uno de los integrantes más valiosos de lo que se dio en llamar Segunda Escuela Española de París. Sus obras pueden admirarse en el British Museum, en la Tate Gallery, Museo de Arte Moderno de Tokio y en el Reina Sofía de Madrid, entre otros muchos. También son muy numerosos los coleccionistas privados que se disputan sus creaciones en unas subastas que ven crecer de manera constante el ritmo de las pujas. Antoni Clavé es ya uno de los valores más seguros del mercado del Arte Contemporáneo.