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Marta Cárdenas (1944)
San Sebastián
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Una de las figuras más sólidas del Arte contemporáneo. Pocos creadores son capaces de conseguir como ella la admiración y el respeto de la mayoría de los artistas de su generación.

En Marta Cárdenas se reconoce, antes que ninguna otra cosa, la emoción del hallazgo de una imagen extraordinaria. Desde las estancias crepusculares que caracterizan a su primera etapa hasta los colores y texturas de la tierra que aprendió del Arte prehistórico franco cantábrico.

La curiosidad y la inquietud inagotable que la caracterizan la llevaron a explorar prácticamente todos los lenguajes plásticos desde que entró a formar parte de la Asociación Artística de Guipúzcoa con apenas 15 años. En 1963 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) donde permanecería hasta 1969. Ese año obtiene del Gobierno francés una beca para ampliar estudios durante seis meses en París y comienza a exponer individualmente.

En 1970 regresa a España y trabaja fundamentalmente en pinturas de interior que emanan nostalgia y poesía. Sus cuadernos de apuntes se llenan de anotaciones que toma en los lugares más insólitos, desde la cola del supermercado hasta la ventana del estudio. Sus dibujos se esquematizan y la geometría gana peso en unas composiciones que nunca llegan a ser abstractas.

En 1980 se casa con el compositor Luis de Pablo y una beca de la Fundación Juan March le permite establecerse en Madrid, ciudad en la que ha vivido siempre desde entonces. Es, precisamente, en esos años cuando intensifica su trabajo al aire libre y el paisaje se hace más protagonista que nunca en sus pinturas. Madrid, San Sebastián, Lisboa, Milán... las exposiciones se suceden y su nombre pasa a ser uno de los imprescindibles de ARCO. Las más importantes galerías se disputan su representación y grandes museos como el Reina Sofía adquieren sus obras.

Con la llegada de los años 90 se produce un nuevo giro en la evolución creativa de Marta Cárdenas. Tras un largo viaje por la India comienza a utilizar colores muy vivos y sus lienzos y papeles se llenan de motivos abstractos. Esa tendencia se ha visto acentuada durante los últimos años con la influencia de la pintura post neolítica de la España mediterránea y el norte de África, que se ha vuelto para ella fuente inagotable de inspiración.

La atracción que siente por las culturas lejanas está en el trasfondo de las formas vegetales y otros motivos exóticos que enriquecen sus cuadros y grabados de los últimos tiempos. Todo ello sin que se produzca una radical ruptura con la atmósfera poética que bañaba sus creaciones de los años 70.

No es fácil resistirse a la emoción que Marta Cárdenas transmite con apenas lápiz y papel. Sus trabajos están presentes en importantes colecciones públicas y privadas del mundo entero y la cotización de su obra crece a ritmo sostenido. A pesar de ello, todavía puedan encontrarse algunas de sus pinturas a precios muy asequibles, particularmente en el mercado español.