Joaquín Capa (1941)
Santander


Creador de atmósferas llenas de colorido y movimiento, Joaquín Capa pertenece a una generación de pintores españoles que se caracterizan por un pensamiento lírico muy ligado al concepto de Abstracción pura. Para él la pintura no precisa más justificación que la representación de sí misma y, al contrario que los artistas tradicionales, se decanta por un significante desprovisto de significado esencial.
Capa estudió Arte y Arquitectura en Madrid, Filosofía en Roma y Sociología en París. Discípulo de Antonio López, su producción es casi exclusivamente gráfica y se distingue por su concepción del espacio y un calculado equilibrio cromático. Sus creaciones se reconocen al instante gracias a las grandes masas irregulares y los signos de regusto informalista que en la mayoría de las ocasiones son fruto de la coexistencia de distintas técnicas en una sola plancha.
La importancia de la obra de Joaquín Capa radica en la composición, siempre basada en la investigación de unas formas y colores en constante diálogo. Para ello combina tonos brillantes y fondos neutros que dan lugar a un cromatismo siempre equilibrado y elegante. Amarillos, naranjas, verdes, azules y negros se alían en una rica variedad de tonalidades que proporcionan ritmo a realidades que sólo existen en su imaginación.
Cuando trabaja sobre lienzo juega con el grosor de las texturas liberando a los elementos plásticos del sometimiento a las formas de la naturaleza. Ese lenguaje abstracto en el que inteligencia y sensibilidad concuerdan para dar a luz una nueva existencia goza de un aprecio creciente entre los grandes coleccionistas que mantienen en constante crecimiento el valor de su obra.
Algunas de las mejores creaciones se encuentran en los fondos permanentes de museos de la categoría del MoMA de Nueva York, el del Condado de Los Ángeles, la Fundación Gulbenkiam de Lisboa y el Reina Sofía de Madrid.