arteselección
Joan Brotat (1920-1990)
Barcelona
imprimir
imprimir
Personaje individualista, ha conseguido permanecer al margen de las principales corrientes y grupos artísticos de su Cataluña natal. Se le incluye en lo que se ha venido a llamar “Nueva Figuración Catalana”, aunque siempre ha tenido una manera muy personal de concebir la pintura.

En los años cincuenta realiza una pintura de corte ingenuo cuyas raíces debemos buscar en la propia pintura románica catalana. El espíritu de las pinturas de San Clemente de Taül emana de alguna de sus composiciones. Más cercana en el tiempo aparece la pintura de corte naïf. Rousseau, el primitivismo, magia e irrealidad se encuentran muy presentes en ella. Es el momento en el que se aproxima al entorno del grupo Dau al Set.

A pesar de ser un pintor de esencia figurativa, en los sesenta se incorpora a la ola de Informalismo que recorre Europa y su pintura vira hacia la Abstracción. La fuerza de la obra recae en la búsqueda de las texturas. Una pincelada densa y gestual llena de expresividad sus trabajos.

Tras esa etapa de Abstracción informalista, la figuración resurge con fuerza en la obra de Joan Brotat, marcando la trayectoria que sería para siempre seña de identidad del artista. En los 70, Brotat es ya el pintor de los rostros melancólicos, con facciones enormes en las que la tristeza se congela. No hay riqueza en la gradación de colores, que rellenan superficies delimitadas por líneas muy marcadas, casi como en una vidriera. Son planos de tipo geométrico que dotan de rigidez a unos personajes que miran desde un mundo irreal. A ello contribuye particularmente la ausencia de sombras y perspectivas realistas.

La plasmación de ese universo tan personal no se limita al lienzo. Dibujo, grabado y cerámica son técnicas muy queridas de Brotat, cuya producción está, quizá, excesivamente representada en un mercado al que llegaron demasiadas piezas que el autor no quiso comercializar en vida.