Arman (1928-2005)
Niza


Aunque la figura de Arman no se puede disociar del Nouveau Réalisme, su obra es lo suficientemente amplia y compleja como para haber influido en casi todas las corrientes artísticas que caracterizaron la segunda mitad del siglo XX. Su verdadero nombre era Armand Pierre Fernández, pero un error tipográfico en el catálogo de una exposición lo convirtió en 1958 en el Arman con que firmaría todas sus obras el resto de su vida.
Desde muy joven huyó de la figuración tradicional y se empeñaba en provocar la sorpresa del espectador con todo tipo de elementos y materiales que rompía, cortaba, quemaba y acumulaba sobre la superficie pictórica. Su inquietud se centró siempre en la materia como reflejo de las emociones y en sus trabajos realizados con objetos idénticos y numerosos, Arman trataba de establecer un nuevo orden en el que cada pieza perdiera su función original para convertirse en Arte.
Seguramente son sus ‘cubos de basura’ la innovación más importante de Arman. ¿Quién, antes que él, se atrevió a usar los desperdicios como reclamo artístico? Los cubos se convierten en pinturas con matices escultóricos que denuncian el consumismo, la guerra o el poder de las máquinas y los medios de comunicación. También sus espectaculares ‘arrebates’, con objetos que cambian su forma y color mediante el fuego son característicos de esa nueva realidad que él propugnaba desde el absoluto desprecio por lo convencional.
El Arte de Arman nace y se desarrolla sobre objetos cotidianos que pasan a convertirse en sujetos. El Arte nace y muere con ellos, dejando en quien los observa una rara sensación de impotencia. Seguramente se trata del primer autor de instalaciones, un lenguaje ya cotidiano en las galerías y museos del siglo XXI.
Arman pasó buena parte de su vida en Nueva York, la ciudad donde también murió, y en la que han quedado algunas de sus mejores creaciones. Pero el Arte de Arman es universal, como demuestra el hecho de que un centenar de sus esculturas se encuentren repartidas por los espacios públicos de medio mundo. Sus más de 500 exposiciones celebradas y la presencia de sus piezas en museos de todo el mundo lo confirman como un icono indiscutible del Arte Contemporáneo.