arteselección
Daniel Vázquez Díaz (1882-1969)
Huelva
imprimir
print
La participación de Vázquez Díaz en la renovación del panorama artístico español anterior a la Guerra Civil es fundamental. No lo es menos el papel docente que desarrolla en Madrid acogiendo bajo su formación a artistas de lo que fue la Segunda Escuela de Vallecas y a figuras clave de la plástica posterior como Ibarrola y Canogar. El artista onubense filtra la vanguardia parisina de principios de siglo para adaptarla a su particular visión del Arte. Vázquez Díaz consigue fusionar los logros formales del Cubismo con la tradición hispana de corte clasicista como se puede ver en paisajes y retratos, géneros que cultiva con notable habilidad. Pero su figura y obra han resultado ambivalentes lo que ha supuesto que en ocasiones se le haya relacionado con el Régimen Franquista.

Su Arte es plenamente autodidacta, pues aunque trata de entrar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1903 no lo consigue. En 1906 emprende viaje a París descubriendo en el camino el paisaje del País Vasco. Localidades como Fuenterrabía, a la que acude en múltiples ocasiones, le permiten elaborar imágenes en las que el color es el protagonista. Tal es su importancia que incluso llega a rozar la Abstracción. En París entra en contacto con los movimientos de Vanguardia que sacuden la capital francesa. Impresionismo, Postimpresionismo y, sobre todo, Cubismo. Éste movimiento marca una constante en toda su producción posterior como base de su trabajo, no como fin en sí mismo. La Ciudad Luz también le permite entrar en contacto con pintores como Picasso, Modigliani y Gris además de practicar uno de sus géneros favoritos: el retrato. Vázquez Díaz se convierte en una especie de cronista visual de toda una época. El retrato debe captar a la perfección no sólo la apariencia del modelo sino su mundo interior. La variedad estilística con la que los aborda da cuenta del amplio abanico de estilos que domina.

A su vuelta a Madrid en 1918 monta un taller propio. La actividad del mismo no cesa tras el fin de la contienda. Es ahora cuando la figura de Vázquez Díaz se vuelve ambivalente. Si por un lado participa en revistas y publicaciones favorables al nuevo Régimen, por otro sigue formando a artistas que nada tienen que ver con él y que, incluso, se opusieron radicalmente años después. Dentro de esa misma polémica se sitúan los frescos del Descubrimiento que en 1930 hace para el Monasterio de la Rábida en Huelva. Lo que en principio parece ilustrar un episodio de la Historia de los Descubrimientos fue interpretado por el Franquismo como la imagen de los designios imperialistas de España.

Vázquez Díaz es una de las figuras imprescindibles para el conocimiento visual de una época. La introducción de la Vanguardia en el panorama español de preguerra y la formación de nuevos talentos son dos de sus legados más importantes.