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Eva Lootz (1940)
Viena
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La vida de esta artista es como su obra, sorprendente, maleable, llena de cambios. Se formó en multitud de ramas del saber durante los veinticinco años que pasó en Viena. Bellas Artes, Cinematografía, Musicología y Filosofía son el abanico complementario de conocimientos que permiten a Lootz no sólo diversificar su producción sino también teorizar sobre ella con una profundidad inusual.

Sin embargo, hacia 1965 un acontecimiento alteró el rumbo de los acontecimientos. La artista vienesa se instala en España atraída por un exotismo que resulta difícil ver a aquellos que vivían bajo el régimen franquista. A pesar de que en la actualidad Eva Lootz es más conocida por sus esculturas e instalaciones, de límites difusos, sus inicios arrancan desde una pintura de tonos tenues que se inserta en el Minimalismo general y en ciertos aspectos de la obra de Morris Louis. Así inauguraba su primera exposición en la Galería Ovidio de Madrid en 1973.

Ya en esta década se dio el giro hacia la exploración de la tridimensionalidad e interrelación con el espacio circundante. Pero Lootz rompe con la materialidad y estatismo estatuario que se presuponen a la escultura. El empleo de materiales como la parafina, el mercurio, la arena, el hielo introduce en ella factores novedosos como la temporalidad y la acción de unos procesos que resultan reversibles. Experiencia de un mundo que pasa a través del tamiz del artista, de la interioridad del ser humano. Son criterios que se materializan en obras como Parafina (1977). La mímesis se abandona para crear una escultura que, según la propia artista se concibe como ´creación de espacios, situaciones y experiencias envolventes´. Juega, a su vez, con objetos descontextualizados que sorprenden por la pérdida de función o por contradicciones sensitivas. Tal es el caso de sus lenguas forradas de tejidos en las que la mente del espectador asocia el órgano gustativo con texturas que producen rechazo.

Eva Lootz continúa su investigación en las décadas de los ochenta y noventa. El cuestionamiento del progreso como motor de la historia, del lenguaje como codificador de la realidad, del símbolo y el signo son interrogantes que impregnaron la obra de esos años. Montaña (1986), Circuito (1986), Canon inverso (1987) y Arenas Giróvagas entre muchas otras dan ejemplo de ello.

Pero también desarrolló otros campos creativos paralelamente a su actividad escultórica. Así en 1977 crea junto a Patricio Bulnes, Juan Navarro Baldeweg y Adolfo Schlosser el único número que vio la luz de la revista Humo. En 1980 dirigía un documental a propósito del Plan de Saneamiento Integral de Madrid. Todo ello a la vez que ejerce de profesora en la Escuela de Bellas Artes de Cuenca. En 1994 recibe como reconocimiento a su carrera el Premio Nacional de Artes Plásticas. Eva Lootz continúa siendo en la actualidad una de las figuras artísticas más sobresalientes del Arte español.