Ferrán García Sevilla (1949)
Mallorca

La evolución plástica del pintor mallorquín comienza en el mundo del Arte Conceptual para continuar con una pintura figurativa que acaba en la Abstracción.
García Sevilla se traslada en los años setenta a Barcelona donde se licencia en Historia e Historia del Arte. A la vez se introdujo en los círculos conceptuales de la Ciudad Condal. En sus primeras obras insiste sobre la crítica hacia aspectos sociales y políticos. Su actividad creativa se completa con la asistencia a ciclos como ‘Escena Eina’ en el que participan Nuria Vidal y Ramón Herreros y ‘Nuevos comportamientos artísticos’ que organiza Alberto Corazón en Madrid.
A partir de los años ochenta la pintura recogió todos los planteamientos conceptuales del artista. Series como ‘Deus’ e ‘Imperi’ muestran una iconografía en la que el ‘horror vacui’ es el protagonista. Abstracción y Figuración se reparten un espacio monócromo a partes iguales. Cucchi, Dubuffet, Penck, Baselitz y Kirchner se intuyen tras unos pinceladas de enorme fuerza expresiva. Ya desde estos primeros trabajos quedan establecidos temas que como el sexo, la violencia y la muerte van a protagonizar la mayoría de su producción plástica.
Dos exposiciones, ‘El viatge més absurd’ y Res selvática en la ciudad’, celebradas en 1981, marcaron un nuevo giro en su concepción de la pintura. Miró, junto a Tàpies y Rafols Casamada protagonizaron las nuevas influencias formales del artista. Junto a ellos la figuración asume nuevas formas a través de un imaginario dominado por rocas, pájaros, peces, manos... La superficie del lienzo se abarrota con todo tipo de imágenes que conforman una especie de collage pictórico. La palabra entra en relación con la imagen de manera que la estética del Graffiti aporta una nueva lectura al conjunto. García Sevilla ridiculiza el debate teórico que en los ochenta tiene lugar a propósito de la nueva pintura. Pero la obra de Sevilla no se detiene en el lienzo. Objetos de la vida cotidiana, mosaicos y bajorrelieves amplían las vías expresivas del artista a finales de los ochenta.
Poco a poco la Abstracción se apodera de su mundo visual. Series como ‘Tepe’ (1997) y ‘Limbo’ (2001) confirman su giro hacia el nuevo lenguaje. La composición totalmente ordenada controla la posible espontaneidad de unos trazos que se acercan al ‘dripping’ del Expresionismo Abstracto estadounidense.
El reconocimiento internacional de este artista español quedó consolidado con su participación individual en el pabellón de España en la Bienal veneciana de 1986 y en la Documenta VIII de Kassel de 1987.