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Ramón Casas (1866-1932)
Barcelona
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Barcelona, París, Madrid... son sólo algunos de los principales escenarios en los que se va a desarrollar la vida de este pintor característico de la cultura fin de siglo en España. El abanico estilístico de Ramón Casas recorre un amplio espectro que va desde una pintura cercana al Impresionismo francés, pasando por las tonalidades grises y un tanto melancólicas de la pintura modernista catalana hasta piezas en las que la anécdota y el conformismo aseguran su triunfo entre la alta burguesía. Pero el talento de Ramón Casas no se limita únicamente a la pintura de caballete. La ilustración gráfica de carteles, revistas y publicidad logra adaptar a la perfección las claves del Art Nouveau al gusto del Modernismo catalán.

La formación artística de Casas comienza a los once años cuando abandona la escuela para acudir al estudio de Joan Vicens. Posteriormente, en 1881, viaja a París para completarla en la Academia de Carolus Durand primero y en Gervex después. Son momentos en los que entra en contacto con el Impresionismo francés, estilo del que se alejaría progresivamente a pesar de tener algunos puntos en común. París se convierte en la residencia habitual durante la mitad del año coincidiendo con artistas como Zuloaga, Carrière y Rusiñol.

A finales de la década Casas y Rusiñol se embarcan en un viaje por Cataluña del que sale un libro con ilustraciones del primero y textos del segundo. La década de los noventa marca en Casas la evolución hacia una pintura plenamente Modernista. Cuadros como ‘Plen Air’ (1890) marcan las pautas que artistas de toda Cataluña se esfuerzan en seguir. La imagen que recoge Casas crea el estereotipo del París gris, de ambiente melancólico. También establece la concepción de la figura femenina para el Modernismo. Lo mismo ocurre con la publicidad que hace para firmas conocidas como Codorniú, Cigarrillos París y Anís del Mono entre otras. Casas y Rusiñol se convierten en el alma de la tertulia modernista que tiene lugar en la taberna Els Quatre Gats de Barcelona. Debates y exposiciones ocuparon las tardes de la conocida taberna. También se editó la consabida revista, campo en el que Casas ya tenía experiencia tras su participación en la creación de la revista L’Avenç en 1881.

El reconocimiento de Casas se expandió internacionalmente. Las exposiciones se suceden con éxito en Madrid, la Exposición Universal de Chicago (1893), Berlín y la Exposición Universal de París (1900). La actividad de Casas no disminuye con el nuevo siglo pero su trabajo va quedándose relegado de las nuevas tendencias que invaden la pintura internacional. La nueva clientela que demanda su trabajo hace que un cierto conservadurismo amable domine su producción.