arteselección
David Alfaro Siqueiros (1896-1974)
Ciudad Camargo
imprimir
print
Entre rejas o en el exilio, la vida y la producción artística de David Alfaro Siqueiros transcurre en un constante sobresalto a causa de sus ideas políticas y su carácter contestatario. Junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco encabeza el Movimiento Muralista mexicano que anticipó muchas de las grandes tendencias pictóricas del siglo XX.

Alfaro Siqueiros se servía del muro como elemento reivindicativo y propagandístico, al igual que hicieron muchos años después los artistas del Graffiti y otras tendencias callejeras. Su admiración por la Revolución Rusa le lleva a identificarse rápidamente con el Realismo Socialista, del que hay rasgos evidentes en sus murales, pero su sangre latina le aleja del hieratismo característico de los pintores soviéticos y sus figuras transmiten una emoción inconfundible.

Obsesionado por el movimiento antes que por el color, sus trazos se multiplican a modo de bocetos para imprimir sensación de dinamismo a las pinturas. Todas ellas tienen el sello desmesurado y patético que caracterizó su vida entera, con gruesos trazos de pintura negra que hacen destacar el dibujo sobre el resto de la composición. Sus colores son intensos y remiten al universo de los sueños, al igual que las figuras. También hay en ellos una gran influencia de Frida Kahlo.

La pintura de Alfaro Siqueiros sintetiza Futurismo, Expresionismo y Abstracción. Con sus exageradas perspectivas atrae la atención de toda clase de espectadores, particularmente de las clases iletradas que le eran tan queridas. La mayor parte de sus creaciones son hoy del dominio público, como lo son sus propiedades, donadas al pueblo de México pocos días antes de su muerte.