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Darío Villalba (1939)
San Sebastián
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Darío Villalba es uno de los más artistas más influyentes del último medio siglo en España y una referencia obligada en el desarrollo del Arte posterior a la Abstracción informalista que se produjo a finales de los años 50 con el grupo El Paso como referente.

En los 60, Villalba aborda desde una órbita muy personal el fenómeno vanguardista, configurando un estilo propio que definirá para siempre el conjunto de su obra. Él es el pionero en la utilización de la fotografía como pintura, una opción insólita que lo distancia de otras corrientes artísticas de la época. Los seguidores del Pop utilizaban la fotografía para satirizar la sociedad de consumo y los artistas conceptuales la empleaban como testimonio de las ideas o como documento de sus propias creaciones, pero Darío Villalba aprecia en ella su capacidad de transmitir emociones desde la distancia, para lo que fuerza las tramas, modifica los encuadres, vela y desvela las imágenes e interviene las superficies con pintura.

“En mi obra -ha declarado- la pintura es fotografía y la fotografía es pintura”. Sus materiales de trabajo proceden de la prensa o de la propia actividad como fotógrafo. Son fuentes iconográficas que fragmenta y descontextualiza, liberándose de la ejecución manual para involucrarse más en la intención que en la acción. Eso le proporciona una enorme libertad lingüística.

En 1970 presenta en la Bienal de Venecia sus conocidos ‘encapsulados, esculturas a modo de burbujas de material sintético que encierran personajes. El resultado fue de un enorme reconocimiento internacional que revalidaría en 1973 con el Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Sâo Paulo.

Ya en los años 80 su proceso artístico se vuelve mucho más complejo en obras que él mismo define como “más tensas que la propia realidad”. Siempre con la fotografía como soporte, utiliza figuras humanas que parecen solas y desvalidas, en una actitud anticipadora de la práctica artística de las jóvenes generaciones.

Su trabajo despierta tal interés que durante los últimos 30 años no ha dejado de protagonizar exposiciones en solitario por toda Europa y Estados Unidos. En 1983 recibió en España el Premio Nacional de Bellas Artes y en 2002 fue elegido miembro de la Real Academia de San Fernando de Madrid. El mismo año recibió la Medalla al Mérito en las Bellas Artes.