Juan Romero (1932)
Sevilla


La pintura del artista sevillano recrea mundos de fantasía y color. Mundos felices que nada tienen que ver con el tétrico panorama de la novela de Huxley. El abigarramiento y detallismo con que cada elemento de la composición queda dispuesto, traen a la memoria imágenes de caleidoscopio. Nada resulta tan genuino como la obra de Romero, que destaca por oposición de la tendencia generalizada hacia el feísmo y la violencia visual del Arte actual. El brillante decorativismo de su trabajo trae lejanos recuerdos del Art Nouveau.
La formación de Romero comienza en su ciudad natal, Sevilla. La Escuela de Bellas Artes y una estancia de dos meses en la Residencia de Pintores granadina fueron la base de un estilo que con el tiempo se define muy personal. Pero de nuevo París se presenta como el antes y el después del artista. Allí hace acopio visual de las Vanguardias de comienzos de siglo y de dos personajes que van a marcar definitivamente su trayectoria: Chagall y Dubuffet. El marcado ingenuismo de sus escenas así como la tendencia a la recreación onírica de una realidad transformada por el filtro de su propia percepción son el resultado de esta marcada herencia parisina. La estancia en la capital francesa se prolonga desde 1957 hasta 1972. Por otra parte, el cromatismo exaltado parece retener influencias de la psicodelia de los años setenta.
Juan Romero es uno de los pintores más reconocidos de la escena española actual. Su actividad no se ha limitado a la pintura, dedicando una buena parte de su esfuerzo creativo a los medios gráficos y la ilustración literaria. ‘Histoire d´un aprés midi’ (1966), ‘Huelva, lejana y rosa’ (1974), ‘La Exposición Universal en las Aulas’ (1987), ‘El Sur del solitario’ (1999) son sólo algunos de los múltiples ejemplos del artista en este campo. El reconocimiento de Romero es internacional como demuestra su participación en la V Bienal de parís (1967) y la consecución del II Premio de Grabado en la XI Bienal de Alejandría (1963). Lo mismo ocurre con la distribución de su obra en centros y museos como el Centro de Arte Contemporáneo de París, el Reina Sofía de Madrid y la Biblioteca de los Uffizi en Florencia.